El objetivo es aprovechar tanto la madera quemada como las plantaciones exóticas sin manejo para fabricar tableros OSB y fenólicos destinados a la construcción.
La Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) y la cooperativa Cosertec trabajan en un proyecto para industrializar la enorme cantidad de madera que dejaron los grandes incendios forestales en la Comarca Andina. La propuesta apunta a convertir un pasivo ambiental en una oportunidad para la producción, el empleo y la recuperación del bosque nativo. En diálogo con Radio 3, los referentes Juan Pablo Acosta y Alejo Cancelo brindaron detalles de la iniciativa.
En primer lugar, Acosta explicó que el objetivo es aprovechar tanto la madera quemada como las plantaciones exóticas sin manejo para fabricar tableros OSB y fenólicos destinados a la construcción. «Hay un montón de personas e instituciones buscando alternativas para toda la masa forestal que quedó disponible. Es una oportunidad, pero también es combustible que aumenta el riesgo de incendios. Queremos buscar una alternativa para no simplemente quemar esa madera, sino transformarla, generar trabajo y que ese mismo proceso financie la restauración con especies nativas», afirmó.
Por su parte, Alejo Cancelo indicó que la propuesta se encuentra en una etapa de preproyecto y destacó que existe una demanda sostenida para este tipo de productos. «Estamos buscando cómo industrializar un material que hoy es casi un pasivo ambiental. Es un proyecto virtuoso porque pone en producción muchos rubros y permite recorrer todo el proceso, desde el árbol en pie hasta un producto listo para la construcción de viviendas. Hay posibilidades concretas con el recurso que existe en la región», sostuvo.
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Los impulsores del proyecto estiman que serán necesarios alrededor de 500 mil dólares para montar una planta industrial adaptada a la escala regional. Acosta consideró que se trata de una inversión razonable frente al costo que representan los incendios forestales. «Estamos hablando de unos 500 mil dólares, que parece mucho dinero, pero comparado con lo que cuesta combatir un gran incendio es una inversión muy pequeña. Solo un incendio demandó alrededor de 20 millones de dólares y esto puede ayudar a proteger el bosque que nos queda», remarcó.
Cancelo señaló además que el principal desafío no es tecnológico, sino lograr la articulación entre el Estado, el sector privado y las organizaciones de la comunidad. «Instalar una industria hoy no es como hace 50 años. Existe tecnología para desarrollar plantas más pequeñas, escalables y sustentables. Lo que hace falta es voluntad para poner el proyecto sobre la mesa y construirlo entre todos», manifestó.
Según los impulsores, la disponibilidad de materia prima permitiría sostener la actividad durante décadas y fortalecer la economía regional. Además de reducir el riesgo de nuevos incendios, el proyecto busca impulsar la sustitución de importaciones, abastecer a la construcción con producción local y generar empleo genuino a partir de un recurso que hoy representa un problema ambiental.


