El médico pediatra Flavio Romano, MP 1357, explicó en Radio 3 Andina el proyecto que impulsa junto a un grupo de familias para avanzar hacia una mayor autonomía de las personas con discapacidad intelectual. La iniciativa contempla la creación de viviendas asistidas y espacios de preparación para que puedan desarrollar una vida adulta con acompañamiento profesional y dentro de la comunidad.
Romano contó que la asociación que se encuentra en proceso de conformación se denomina Amulein Ruká, expresión mapuche que significa “caminando hacia casa” o “yendo hacia casa”. El objetivo, señaló, es trabajar para que las personas con discapacidad puedan acceder al derecho de contar con su propio espacio, establecer vínculos y tomar decisiones sobre su vida, en lugar de permanecer indefinidamente bajo la dependencia familiar.
El médico sostuvo que uno de los principales obstáculos es la mirada social sobre la discapacidad intelectual. Planteó que todavía existe una tendencia a considerar a estas personas como “niños eternos” y a decidir permanentemente por ellas. En ese sentido, diferenció la inclusión real de aquellas prácticas que mantienen a las personas con discapacidad agrupadas y bajo una supervisión constante, sin una participación plena en la vida comunitaria.
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El proyecto contempla viviendas asistidas para grupos reducidos, con una evaluación previa de las capacidades y necesidades de cada persona y el acompañamiento de un equipo interdisciplinario. Romano remarcó que no se trata de dejar a los residentes solos, sino de brindar la asistencia necesaria para que puedan desarrollar progresivamente sus propias habilidades, establecer vínculos y afrontar situaciones cotidianas con mayor autonomía.
La propuesta también incluye una etapa de preparación antes de llegar a una convivencia permanente. Según explicó, se analiza contar con un espacio donde las personas puedan realizar prácticas, quedarse algunas noches o durante fines de semana y ser evaluadas por profesionales. De esta manera, cada familia y cada persona podrían definir cuál es la alternativa más adecuada, que incluso puede ser continuar viviendo con los padres pero con un grado mayor de independencia.
Romano destacó que el trabajo con las familias será una parte central del proceso. Señaló que muchas veces los padres, por temor a lo que pueda ocurrir, terminan desarrollando una protección extrema que limita las posibilidades de sus hijos. “Tenemos que ser acompañantes”, sostuvo, al plantear la necesidad de dejar atrás una lógica de custodia permanente y preparar también a las familias para pensar qué sucederá cuando los padres ya no puedan estar.
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El médico también remarcó que las personas con discapacidad intelectual tienen derecho a desarrollar vínculos, amistades y relaciones afectivas, además de afrontar conflictos y tomar decisiones. En ese marco, sostuvo que la asistencia debe permitirles vivir experiencias propias y no construir un entorno artificial en el que todas las decisiones sean tomadas por otras personas bajo la idea de protegerlas.
Romano señaló que el proyecto todavía se encuentra en una etapa de organización y planificación, con el objetivo de definir costos, recursos, personal capacitado y equipos técnicos antes de avanzar con la obtención de viviendas. También mencionó experiencias desarrolladas en municipios como Vicente López, Lincoln y distintas localidades de Santa Fe. El desafío, sostuvo, es generar un cambio cultural que permita comprender que la vida independiente y la inclusión de las personas con discapacidad requieren no solo infraestructura, sino también una comunidad preparada para acompañarlas.


