Un estudio publicado en Science reescribe la historia de los océanos del Cretácico: los primeros pulpos habrían sido depredadores gigantes, inteligentes y capaces de rivalizar con grandes reptiles marinos.
La imagen del kraken, la criatura legendaria asociada a tentáculos inmensos y naufragios, podría tener una base real en pulpos gigantes que vivieron entre hace 100 y 72 millones de años. Un equipo liderado por investigadores de la Universidad de Hokkaidō analizó fósiles de mandíbulas y concluyó que dos especies extintas alcanzaron longitudes totales de entre 7 y casi 19 metros.
El trabajo examinó 27 fósiles de pulpos del Cretácico, hallados en Japón y en la isla de Vancouver, y combinó tomografía de alta resolución con modelos de inteligencia artificial para reconstruir piezas ocultas dentro de las rocas. A partir de ese material, los científicos identificaron a Nanaimoteuthis jeletzkyi y N. haggarti, dos pulpos con aletas pertenecientes al grupo de los cirrados.
Las estimaciones de tamaño surgieron al comparar las mandíbulas fósiles con las de cefalópodos modernos. Según el estudio, N. haggarti habría sido la mayor, con una longitud de entre 6,6 y 18,6 metros, mientras que N. jeletzkyi habría medido entre 2,8 y 7,7 metros. Los autores señalan que estos animales fueron depredadores activos y que pudieron superar en tamaño a varios reptiles marinos de la época.
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La evidencia más llamativa apareció en el desgaste de las mandíbulas: bordes astillados, arañazos y hasta un 10% de pérdida en las puntas en los ejemplares más desarrollados. Para los investigadores, eso sugiere una dieta de presas duras, como conchas y huesos. En la nota de Hokkaidō, Yasuhiro Iba resumió el hallazgo con una frase contundente: “Nuestros hallazgos sugieren que los primeros pulpos fueron depredadores gigantes que ocuparon la cima de la cadena alimentaria marina en el Cretácico”.
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El estudio también propone una pista conductual más sutil: el desgaste desigual entre ambos lados de la mandíbula. Esa asimetría podría indicar lateralización, es decir, preferencia por usar un lado del cuerpo más que el otro, un rasgo asociado en animales actuales con procesos neurológicos complejos. En otras palabras, estos pulpos no solo habrían sido enormes, sino también sofisticados cazadores.
La publicación, sin embargo, no cierra todas las discusiones. Algunas voces académicas señalan que aún faltan comparaciones más amplias con especies vivas para confirmar por completo la capacidad de triturar huesos y conchas. Aun así, el hallazgo modifica una idea de larga data: en los mares del Cretácico, no todo el poder estaba en manos de tiburones, plesiosaurios o mosasaurios.
En esa lectura, el “kraken” deja de ser solo mito literario y pasa a ocupar un lugar posible en la historia natural: el de un invertebrado gigante que dominó la cadena trófica con brazos flexibles, mandíbula fuerte y un nivel de inteligencia que hoy sigue sorprendiendo a la paleontología.
Foto ilustrativa.
Con información de WIRED.


