El ritmo y el volumen de la música que escucha una persona mientras conduce pueden modificar su velocidad, su percepción del tránsito y la atención que presta a los riesgos. Distintos estudios científicos analizaron cómo las características de las canciones interactúan con la fatiga, la carga mental y la experiencia del conductor.
Una de las investigaciones más citadas fue realizada por Warren Brodsky con 20 participantes en un simulador. El estudio comparó canciones de entre 40 y 70 pulsaciones por minuto, de 85 a 110 y de más de 120. A medida que aumentaba el ritmo, también lo hacía la velocidad de conducción, junto con las infracciones virtuales y los errores para calcular la velocidad.
Los ritmos rápidos también pueden incrementar la carga mental. Un estudio publicado en 2021 analizó a 37 conductores principiantes sometidos a pruebas de percepción de peligros con música rápida, intermedia, lenta y sin música. Con los ritmos más elevados aumentaron la frecuencia cardíaca y respiratoria y empeoró la capacidad para detectar riesgos, mientras que la música lenta produjo mejores resultados.
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El volumen también tiene incidencia. Un experimento de la Universidad de Groningen, realizado con 69 participantes, determinó que escuchar música a un volumen elevado incrementaba el esfuerzo mental tanto en situaciones monótonas como complejas. Sin embargo, el rendimiento general no se deterioró porque los conductores compensaron la distracción utilizando más recursos cognitivos durante la conducción.
La música, de todos modos, también puede ayudar a combatir la monotonía y el cansancio durante trayectos prolongados. Una investigación en ruta con 16 personas comparó una misma composición reproducida a 42, 92 y 122 pulsaciones por minuto durante recorridos de 140 minutos. La versión intermedia, de unas 92 pulsaciones, mostró el mejor equilibrio entre atención y fatiga.
Los resultados indican que escuchar música al volante no es necesariamente peligroso, pero sus efectos dependen del ritmo, el volumen, la experiencia del conductor y las condiciones del camino. Una canción demasiado estimulante puede favorecer una conducción más rápida y aumentar la carga mental, mientras que una música moderada puede ayudar a mantener la atención y reducir el cansancio en viajes largos.
Fuente: La Nación.
Foto: RossandHelen.


