Por primera vez en la historia de las Naciones Unidas, dos argentinos aparecen como aspirantes a la Secretaría General del organismo internacional. Se trata de Rafael Grossi y Virginia Gamba, figuras con extensa trayectoria en la ONU, que fueron entrevistadas por Newsweek Argentina en un contexto global marcado por guerras, tensiones nucleares y una profunda crisis del multilateralismo.
Grossi, actual titular del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y candidato respaldado por el gobierno de Javier Milei, tuvo un rol central en las negociaciones para evitar catástrofes nucleares, incluyendo diálogos con Vladimir Putin y Volodymyr Zelensky. Gamba, en tanto, cuenta con el apoyo de diversos países y organizaciones y se especializó en desarme, armas químicas y protección de niños en conflictos armados.
Ambos compartieron experiencias extremas: Grossi fue amenazado de muerte por Irán, mientras que Gamba sufrió un sospechoso accidente en el metro de Nueva York cuando intentaba frenar un ataque militar contra Siria. Los dos integraron organizaciones que obtuvieron el Premio Nobel de la Paz y forman parte de una reducida élite diplomática argentina con reconocimiento internacional.
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La formación académica y los perfiles también muestran contrastes. Grossi es diplomático de carrera, con estudios en la UCA, el ISEN y la Universidad de Ginebra, y una fuerte exposición pública. Gamba, funcionaria técnica con estudios en el Reino Unido, cultiva un perfil bajo y una trayectoria enfocada en la resolución de conflictos humanitarios.
Tanto Grossi como Gamba coinciden en que la ONU atraviesa una de sus etapas más delicadas. Gamba advierte sobre un cambio de paradigma global, donde se prioriza la salida militar por sobre el diálogo, impulsada por la industria armamentística y la pérdida de confianza en los organismos multilaterales.
Grossi, por su parte, sostiene que la organización necesita un secretario general con presencia activa en los conflictos. “Alguien que se ponga las botas y cruce la línea del frente”, afirmó, al tiempo que alertó que el riesgo de una escalada global puede pasar “de 1 a 10 en cuestión de segundos”, en un mundo con más de 60 conflictos armados activos.
Fuente: Noticias Argentinas.


