El ruido rosa se popularizó como una herramienta para conciliar el sueño, pero un nuevo estudio científico encendió las alarmas sobre sus efectos reales en el descanso. Investigadores de la Universidad de Pensilvania advierten que estos sonidos pueden reducir el sueño REM y empeorar la calidad del descanso, especialmente en niños.
La investigación, publicada en la revista Sleep, analizó el impacto de distintos sonidos de banda ancha —como el ruido rosa y el ruido blanco— en adultos sanos. Los resultados mostraron que, aunque estos sonidos parecen ayudar a dormirse, alteran fases clave del sueño.
El sueño no solo depende de la cantidad de horas dormidas, sino también de su calidad. Durante la noche, el cuerpo alterna entre sueño profundo y sueño REM, fundamentales para la recuperación física, la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional.
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En el estudio, 25 adultos fueron expuestos durante varias noches a diferentes condiciones sonoras. El ruido rosa, reproducido a un volumen moderado, redujo en promedio casi 19 minutos el sueño REM, mientras que la combinación con otros ruidos incrementó los despertares nocturnos.
Los participantes también reportaron que el descanso se sentía más liviano y fragmentado cuando dormían con sonidos artificiales constantes. En contraste, el uso de tapones para los oídos redujo significativamente estos efectos negativos y mejoró la percepción general del sueño.
Los especialistas concluyen que, pese a su enorme popularidad en aplicaciones y plataformas digitales, el ruido rosa no es tan beneficioso como se creía. Recomiendan priorizar alternativas simples como los tapones, sobre todo en niños, que pasan más tiempo en la fase REM y son más vulnerables a las alteraciones del descanso.
Fuente: DW.
Imagen: Nunataki/Dreamstime/IMAGO.


