Investigadores internacionales, con participación española, lograron recuperar ARN de 39.000 años de antigüedad de un mamut lanudo bautizado Yuka, conservado en el permafrost de Siberia. Se trata del ARN más antiguo obtenido hasta ahora, y permite conocer detalles moleculares sobre los últimos momentos de vida de la cría.
El mamut Yuka murió siendo una cría de cinco o seis años, probablemente atacado por leones de las cavernas. Fue hallado en 2010 en la ladera de Oyogos Yar, por habitantes de la población de Yukagir. El equipo científico, liderado por Emilio Mármol Sánchez, logró aislar ARN de restos musculares congelados, demostrando que esta molécula puede preservarse en condiciones extremas durante decenas de miles de años.
Gracias al análisis del ARN, los investigadores identificaron genes activos relacionados con la contracción muscular y el estrés metabólico, indicando que el animal estaba bajo presión antes de morir. Además, se corrigió un error sobre su sexo: aunque se creía hembra por inspección externa, el análisis genético confirmó que Yuka era macho.
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“Este ARN nos permite entender qué genes estaban activos y cómo respondía el mamut a su entorno antes de fallecer”, explica Mármol.
Hasta ahora, la obtención de ADN antiguo era el estándar para estudiar especies extintas, pero el ARN se consideraba demasiado frágil. Este hallazgo demuestra que, bajo condiciones adecuadas de frío y sequedad, también se puede preservar, abriendo nuevas puertas para la investigación sobre megafauna de la Edad de Hielo.
Love Dalén, experto en Genómica Evolutiva, destaca que aunque este avance no permite la desextinción completa de los mamuts, sí podría ayudar a recrear ciertos rasgos en elefantes asiáticos mediante edición genética, acercando al presente algunas características de estas criaturas extintas.
El estudio, publicado en la revista Cell, representa un hito en paleogenética y refuerza el potencial del ARN para revelar información biológica inaccesible solo con ADN. Además, abre la posibilidad de estudiar virus antiguos conservados en restos de la Edad de Hielo y entender mejor la historia evolutiva de los mamuts y otras especies desaparecidas.
Fuente: Diario El Mundo (Por Teresa Guerrero).
Foto: VALERI PLOTNIKOV


