Garovaglio y Zorraquín, controlante de la histórica marca de termotanques, busca reestructurar vencimientos por u$s 12,3 millones mientras acumula pérdidas y redefine su esquema industrial.
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El fabricante de termotanques Rheem atraviesa una etapa de negociación financiera para evitar un escenario de default. Garovaglio y Zorraquín, empresa controlante de la marca, informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que mantiene conversaciones para reestructurar vencimientos de deuda que no fueron cancelados en término el pasado 31 de diciembre de 2025.
Ese día vencieron tres préstamos financieros de su subsidiaria Rheem SA por un total aproximado de u$s 12,3 millones. Las obligaciones incluían un crédito con la estadounidense Rheem Manufacturing Company por u$s 6,9 millones, otro con Federico Zorraquín por u$s 4,8 millones y un tercero con Sol y Oro S.A. por u$s 541.929. Tanto capital como intereses debían abonarse íntegramente al vencimiento.
Sin embargo, la compañía comunicó que desde noviembre mantiene negociaciones con las partes involucradas “para darle una solución de fondo a la cancelación de los préstamos” y que espera instrumentar los acuerdos antes del cierre del ejercicio en curso. En los hechos, los compromisos continúan pendientes y la estrategia apunta a una refinanciación consensuada.
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El episodio se enmarca en un contexto de mayor restricción financiera para las empresas en Argentina. La contracción de liquidez y el endurecimiento del acceso al crédito presionan especialmente a emisores con perfiles crediticios más débiles, limitando el margen para refinanciar pasivos y elevando el riesgo de defaults corporativos.
Los números del último balance explican parte de la tensión. En el semestre cerrado el 31 de diciembre de 2025, Garovaglio y Zorraquín registró una pérdida consolidada de $ 1.288.708.536, de los cuales $ 947.273.303 corresponden a la controladora. Si bien el patrimonio neto consolidado asciende a $ 14.840.813.372, el resultado negativo obliga a revisar la estructura financiera en un mercado de deuda más selectivo y con menor dinamismo.
En paralelo, el grupo informó que Finpak SA —sociedad bajo su control— firmó en diciembre un boleto de permuta para transferir una planta industrial en Catamarca a cambio de un lote en Córdoba. La operación, cuya valuación es equivalente entre ambos activos, aún no fue perfeccionada. El intercambio no implica ingreso de fondos frescos, por lo que no mejora la liquidez inmediata, aunque podría formar parte de una estrategia de reorganización productiva o eficiencia logística.
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En contraste con la presión financiera, la compañía destacó esta semana la instalación de equipos en la Base Marambio, en la Antártida, tras adjudicarse una licitación técnica. La provisión incluyó termotanques eléctricos de 255 y 125 litros diseñados para operar en condiciones de frío extremo. Según informó el grupo, los equipos abastecerán las necesidades operativas y de habitabilidad del principal nodo logístico argentino en el continente blanco.
Así, mientras redefine su estructura financiera y negocia sus pasivos, la histórica marca busca sostener su posicionamiento industrial en un entorno económico desafiante.
Fuente y foto: El Cronista


