El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, aseguró este martes que el bloqueo de carreteras impulsado durante más de siete semanas por diversos sectores sociales «ha sido derrotado» y afirmó que el país debe «ordenarse» para evitar una nueva crisis similar.
En declaraciones a la prensa en La Paz, el mandatario sostuvo que el estado de excepción decretado el pasado sábado continuará vigente porque constituye «el instrumento legal» para reorganizar el país tras los 50 días de protestas y cortes de rutas.
Los bloqueos comenzaron el 6 de mayo, encabezados por la federación de campesinos de La Paz y la Central Obrera Boliviana (COB), a los que posteriormente se sumaron sectores afines al expresidente Evo Morales, con el objetivo de exigir la renuncia de Paz, quien lleva siete meses al frente del Gobierno.
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El conflicto provocó graves consecuencias, entre ellas desabastecimiento de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal en varias ciudades. Además, dejó al menos 16 fallecidos, de los cuales 13 murieron por falta de atención médica oportuna, y generó pérdidas económicas superiores a los 3.000 millones de dólares.
Tras alcanzar acuerdos con algunos sectores y con el respaldo legislativo al estado de excepción, las fuerzas policiales y militares fueron desplegadas para despejar las rutas. Este martes ya no se registraban bloqueos en el país, luego de que los cocaleros afines a Morales anunciaran una pausa en sus medidas de protesta.
La normalización permitió la reapertura de la Terminal de Buses de La Paz y el restablecimiento gradual del abastecimiento en los mercados. Aunque persisten algunas filas en estaciones de servicio, Paz aseguró que Bolivia cuenta con combustible suficiente y que se realizan estrictos controles de calidad antes de su distribución.
FUENTE: EFE.
IMÁGEN: EFE/ Luis Gandarillas.


