Un ataque ruso con drones en la noche del lunes destruyó parte de la infraestructura de la red eléctrica de Odesa, en el sur de Ucrania, provocando graves daños y empeorando la escasez de suministro para la población local. Según las autoridades, al menos 23 personas resultaron heridas.
El jefe de la administración municipal, Serhiy Lysak, indicó que la reconstrucción tomará tiempo debido a la magnitud de los daños. La empresa DTEK, propietaria de la infraestructura, señaló que el ataque afectó conductos de gas y dejó sin suministro a una localidad cercana. También se registraron daños en la región de Mikoláyiv, al este de Odesa.
Los ataques rusos forman parte de una campaña sistemática contra la infraestructura energética ucraniana, con el fin de provocar cortes de electricidad y calefacción durante el invierno más frío en dos décadas. Desde el 9 de enero, múltiples bombardeos masivos han dejado sin luz a millones de ciudadanos en Kiev, Járkiv y otras ciudades.
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Durante el último bombardeo, Rusia lanzó 165 drones contra Ucrania, de los cuales 135 fueron interceptados por las defensas ucranianas en distintas regiones del país. Estos ataques se producen en paralelo con negociaciones internacionales para un posible acuerdo de paz, aunque el Kremlin advirtió que no se esperan avances rápidos.
Por otro lado, las defensas antiaéreas rusas derribaron 20 drones ucranianos, una disminución respecto a los días anteriores. Los aparatos fueron abatidos principalmente en las regiones de Kursk, Krasnodar, Oriol, Bélgorod y Vorónezh, mientras que tres más fueron interceptados sobre el mar de Azov.
La campaña rusa contra la energía continúa afectando a la vida cotidiana en Ucrania, con cortes programados de electricidad y calefacción que complican la situación humanitaria en medio de las bajas temperaturas y la prolongación del conflicto.
Fuente: DW.
Imagen: Nina Liashonok/REUTERS.


