El gobierno ruso comenzó a desplegar una nueva red de internet satelital que apunta a cubrir todo el país antes de 2030. Especialistas advierten sobre posibles usos militares y de control de comunicaciones.
Rusia dio un paso clave en el desarrollo de su propia red de internet satelital con el lanzamiento de los primeros 16 satélites de Rassvet, un sistema que ya es comparado con Starlink. El proyecto es impulsado por la empresa Bureau 1440 y busca crear una infraestructura soberana de comunicaciones con cobertura total sobre el territorio ruso hacia el año 2030.
El lanzamiento se realizó el 23 de marzo desde el cosmódromo militar de Plesetsk mediante un cohete Soyuz-2.1B. Según informó la compañía en Telegram, esta etapa marca “la transición de la fase experimental a la creación de un servicio de comunicaciones”. El objetivo es alcanzar velocidades de hasta 1 Gbit/s por terminal y una latencia de 70 milisegundos.
La iniciativa surge en un contexto marcado por la guerra en Ucrania y el creciente valor estratégico de las comunicaciones satelitales. Durante el conflicto, Starlink demostró ser una herramienta clave para las tropas ucranianas, lo que llevó a Moscú a acelerar el desarrollo de una alternativa propia.
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Especialistas sostienen que Rassvet no tendría únicamente fines civiles. El experto en ciencia espacial Vitalij Egorov explicó que “como todos los satélites de comunicaciones, también son capaces de realizar funciones militares”. Además, remarcó que el hecho de que el proyecto haya sido lanzado desde una base militar refleja el fuerte interés del Ministerio de Defensa ruso.
El sistema también presenta diferencias importantes respecto de Starlink. Mientras la red impulsada por Elon Musk se orienta al mercado masivo y cuenta con miles de satélites, Rassvet apunta principalmente a empresas, organismos estatales y clientes gubernamentales. La constelación rusa prevé alcanzar unos 350 satélites antes de finalizar la década.
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Otra diferencia clave está en la configuración orbital. Los satélites rusos operarán en órbitas casi polares a unos 800 kilómetros de altura, lo que permitirá cobertura estable en regiones extremas como Crimea, Siberia o zonas árticas. Según analistas, esto revela un interés estratégico en garantizar conectividad en territorios remotos y sensibles.
El proyecto también genera preocupación por sus posibles implicancias en el control de internet dentro de Rusia. Investigaciones de medios independientes vinculan a Bureau 1440 con empresas relacionadas al desarrollo de sistemas de vigilancia y bloqueo de comunicaciones. Para algunos expertos, Rassvet podría transformarse en una pieza central de la llamada “soberanía digital” impulsada por el Kremlin.
Con información de WIRED.
Foto ilustrativa.


