Las autoridades rusas ordenaron un corte de internet móvil que afecta a Moscú y otras ciudades desde el 6 de marzo, y que se prolongará “mientras sean necesarias medidas adicionales para garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos”, según el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. La decisión se enmarca en un contexto de crecientes tensiones con Ucrania, a quien acusan de ejecutar “ataques cada vez más sofisticados” en el espacio digital.
El apagón ha causado daños económicos estimados entre 3.000 y 5.000 millones de rublos (38 a 63 millones de euros) a las pequeñas y medianas empresas locales. Los sectores más afectados son mensajería, taxis, servicios de coche compartido y comercios minoristas, que dependen en gran medida del tráfico móvil, que representa alrededor del 60% de la conectividad en Rusia.
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Según Peskov, las agencias pertinentes deberían “encontrar maneras de minimizar las pérdidas” para los negocios, aunque aclaró que la prioridad es la seguridad ciudadana. La medida se ampara en una reciente enmienda que permite al Servicio Federal de Seguridad exigir el corte de la red por decisión presidencial, y se suma a restricciones previas sobre WhatsApp y Telegram.
El Kremlin ha promovido alternativas nacionales, como la aplicación Max, respaldada por el Estado, mientras críticos denuncian que estas restricciones buscan reforzar la vigilancia y el control de la información en línea. Las grandes empresas, en cambio, han logrado mitigar el impacto usando canales alternativos de comunicación.
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Este apagón refleja la creciente tensión entre seguridad nacional y actividad económica en Rusia, y marca un precedente en la gestión del acceso a internet bajo la legislación rusa, generando preocupación tanto dentro como fuera del país.
Fuente: DW.


