El Ministerio de Justicia ruso incluyó a RSF en su lista de ONG prohibidas, una medida que la organización considera parte de una “cruzada para silenciar voces libres”.
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El Gobierno de Rusia, a través de su Ministerio de Justicia, anunció la inclusión de Reporteros Sin Fronteras (RSF) en la lista oficial de organizaciones no gubernamentales consideradas “indeseables”. La decisión, tomada por la Fiscalía General rusa, implica que cualquier colaboración con la entidad puede derivar en sanciones administrativas y penales dentro del país.
Desde París, RSF respondió con firmeza y denunció que esta acción es parte de la “cruzada del Kremlin para silenciar las voces libres” que denuncian la censura y la propaganda oficial. Thibaut Bruttin, director general de la organización, aseguró que el trabajo de defensa del periodismo independiente y la investigación sobre violaciones a la libertad de prensa continuará, tanto en Rusia como en Ucrania.
La ONG, reconocida internacionalmente por su labor de protección a periodistas y sus proyectos como “Svoboda” —que emite por satélite información libre para audiencias rusas—, destacó que no posee presencia física en Rusia y nunca fue notificada oficialmente de la medida. Sin embargo, la clasificación como “indeseable” conlleva riesgos para cualquier ciudadano ruso que difunda, financie o incluso mencione información proveniente de la organización.
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Bruttin calificó esta designación como una “etiqueta deshonrosa” y una señal inequívoca de que el Kremlin considera el derecho a la información como una amenaza. Según el Ministerio de Justicia ruso, ya son unas 250 las organizaciones incluidas en esta lista, un número que para RSF refleja la magnitud del control estatal sobre el espacio informativo.
Esta medida se suma a un contexto creciente de represión contra la prensa independiente en Rusia, donde las restricciones legales y las persecuciones judiciales buscan limitar el acceso de la población a información no controlada por el Estado.
Fuente y foto: EFE


