El Ministerio de Defensa de Rusia informó que sus sistemas antiaéreos derribaron 93 drones de origen ucraniano durante la noche, en cuatro regiones del país y sobre los mares Negro y de Azov, según reportó su canal oficial de Telegram.
La región fronteriza de Bélgorod fue la más afectada, con 45 drones abatidos, mientras que otros 28 fueron interceptados sobre aguas de los mares Negro y de Azov, y los aparatos restantes cayeron en Krasnodar (9), Nizhni Nóvgorod (7) y Vorónezh (4).
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Como consecuencia de los ataques, las autoridades suspendieron temporalmente las operaciones de los aeropuertos de Nizhni Nóvgorod, Tambov y Penza, mientras reforzaban la seguridad en zonas estratégicas de transporte y energía.
Ucrania ha declarado que sus ataques con drones apuntan a infraestructuras energéticas rusas, combinando estas operaciones con lanzamientos de misiles, con el objetivo de dificultar el suministro de combustible al Ejército ruso y afectar la exportación de crudo y derivados, una fuente clave de ingresos.
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Analistas internacionales señalan que esta escalada de ataques con drones refleja la creciente importancia de la guerra tecnológica en el conflicto, en la que la defensa aérea y la protección de la infraestructura crítica se han convertido en prioridades estratégicas para ambos bandos.
Fuente: DW.


