Rusia afirmó que no maneja plazos para poner fin a la guerra en Ucrania, en la antesala de una nueva ronda de conversaciones diplomáticas en Ginebra. La postura fue ratificada por el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, quien rechazó la existencia de “fechas límite” y subrayó que Moscú se concentra en cumplir sus objetivos estratégicos.
El proceso de negociación es impulsado por el presidente estadounidense, Donald Trump, en un intento por descomprimir el conflicto bélico más grave en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, las rondas previas no lograron avances sustanciales, en un escenario marcado por exigencias territoriales rusas que Kiev considera inaceptables.
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En paralelo a los contactos diplomáticos, continuaron los ataques en territorio ucraniano. Autoridades locales informaron que bombardeos y drones impactaron en distintas ciudades y dejaron al menos 23 heridos. Las negociaciones se desarrollan en un contexto de persistente violencia y desconfianza mutua.
Desde el Kremlin, el portavoz Dmitri Peskov advirtió que sería “un gran error” fijar etapas o pronósticos anticipados sobre el resultado del diálogo. Moscú sostiene que una eventual cumbre entre mandatarios solo será posible cuando los equipos técnicos hayan alcanzado un entendimiento integral.
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Por su parte, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski insiste en la necesidad de un encuentro directo con Vladimir Putin para definir cuestiones centrales, como el futuro de los territorios en disputa en el este del país. Rusia, no obstante, mantiene que una reunión al más alto nivel solo se concretará para rubricar un acuerdo ya cerrado.
Fuente: DW.


