El gobierno de Rusia confirmó este sábado la evacuación de 198 trabajadores de la central nuclear de Bushehr, en Irán, luego de un nuevo bombardeo en las cercanías de la instalación. El operativo fue encabezado por la empresa estatal Rosatom, que decidió retirar a su personal ante el aumento del riesgo en la zona.
Según informó el director general de la compañía, Alexei Lijachov, la evacuación comenzó pocos minutos después del ataque. Los trabajadores fueron trasladados en autobuses hacia la frontera entre Irán y Armenia, en lo que calificó como la mayor operación de este tipo realizada hasta el momento en la planta.
El bombardeo más reciente, atribuido a acciones de Estados Unidos e Israel, dejó como saldo la muerte de un guardia iraní, aunque no provocó daños directos en la infraestructura nuclear. Medios estatales iraníes indicaron que la zona fue atacada al menos cuatro veces en los últimos días.
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Se trata de la tercera evacuación parcial en la central de Bushehr, construida con asistencia rusa. A pesar del retiro masivo, cerca de 100 empleados rusos permanecerán en el lugar para mantener un equipo mínimo operativo frente a la creciente tensión regional.
Desde Moscú, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Maria Zajarova, condenó los ataques y exigió su cese inmediato. La diplomática advirtió que las acciones contra instalaciones nucleares representan un grave riesgo y afectan la reputación internacional de los países involucrados.
En paralelo, Lijachov aseguró que Rusia notificó a Washington y Tel Aviv sobre la evacuación y reiteró su preocupación por un posible incidente nuclear. El episodio se suma a un contexto global de creciente conflictividad, en el que incluso se han registrado ataques a instalaciones nucleares en el marco de la guerra en Ucrania.
FUENTE: DW.
IMÁGEN: Mehr News Agency/AP Photo/picture alliance.


