Ucrania volvió a sufrir uno de los ataques más intensos del año luego de que Rusia lanzara durante la madrugada un operativo aéreo que alcanzó a la capital, Kiev, y a las regiones de Járkov y Odesa. Según informó el presidente Volodímir Zelenski, se utilizaron más de 430 drones y 18 misiles, un volumen que las autoridades locales calificaron como “masivo” y coordinado para maximizar daños.
El mandatario ucraniano confirmó la muerte de al menos cuatro personas y sostuvo que el ataque tuvo como objetivo directo infraestructuras civiles. En Kiev, decenas de edificios residenciales resultaron dañados y los equipos de emergencia trabajaron durante horas en tareas de rescate y contención de incendios originados por el impacto de los proyectiles.
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Zelenski también indicó que fragmentos de un misil ruso Iskander impactaron contra la embajada de Azerbaiyán en la capital ucraniana, provocando destrozos en la estructura. Las autoridades locales reportaron interrupciones en servicios eléctricos y viales debido a la magnitud del ataque y a la dispersión de los restos de los drones derribados.
Además del daño en Kiev, el presidente señaló que Rusia extendió las ofensivas hacia Sumi, en el noreste del país, donde se registró el lanzamiento de un misil Tsirkón. Las autoridades regionales confirmaron afectación en zonas residenciales y reforzaron los operativos de evacuación preventiva.
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Tras el ataque, Zelenski volvió a pedir a la comunidad internacional sanciones más duras contra las exportaciones de petróleo ruso y un incremento urgente del apoyo en defensa aérea. Según insistió, Ucrania necesita fortalecer su capacidad de interceptación para evitar que ofensivas de esta escala sigan poniendo en riesgo la vida de civiles.
Fuente: DW.


