La presidenta Samia Suluhu Hassan asumió este lunes la presidencia de Tanzania en una ceremonia restringida a invitados, tras unas elecciones que generaron controversia y protestas violentas. La toma de posesión se realizó en terrenos gubernamentales de Dodoma, la capital administrativa, en contraste con los actos anteriores realizados en estadios abiertos al público.
La tensión sigue siendo alta en Dar es Salaam, la capital comercial, donde las calles permanecen casi vacías, comercios y gasolineras cerrados, y los empleados del gobierno continúan trabajando desde sus hogares. Las protestas, iniciadas tras la inhabilitación de dos candidatos de la oposición, provocaron enfrentamientos con la policía y el ejército, generando un clima de incertidumbre en el país.
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El proceso electoral del 29 de octubre fue fuertemente cuestionado por el partido de oposición Chadema, cuyo líder, Tundu Lissu, se encuentra encarcelado por supuesta traición tras solicitar reformas electorales. Otro candidato opositor, Luhaga Mpina, también fue inhabilitado para participar. Las autoridades no han confirmado el número exacto de víctimas, aunque la ONU reportó al menos 10 muertes en varias ciudades del país.
La ceremonia de investidura contó con la presencia de los presidentes de Mozambique, Zambia, Burundi y Somalia, mientras que el mandatario de Kenia, William Ruto, envió a su vicepresidente y exhortó a mantener la paz y el diálogo para preservar la estabilidad regional. La violencia electoral provocó además el cierre temporal de pasos fronterizos, afectando el transporte de productos agrícolas.
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A pesar de la tensión y la polémica, Samia Suluhu se convierte en la primera presidenta electa de Tanzania, enfrentando el desafío de gobernar en un contexto de división política y social, con un mandato que requerirá diálogo y medidas para reconstruir la confianza en las instituciones democráticas.
Fuente: AP.


