El volcán Krasheninnikov, en la península rusa de Kamchatka, volvió a entrar en actividad en 2025 después de casi cinco siglos sin una erupción conocida. Meses después, el satélite NISAR, desarrollado por la NASA y la agencia espacial india ISRO, logró seguir desde el espacio la evolución de la lava y registró los cambios en el terreno.
La actividad comenzó pocos días después de un terremoto de magnitud 8,8 que sacudió Kamchatka el 30 de julio de 2025. Según el equipo ruso KVERT, la erupción explosiva comenzó el 2 de agosto a las 16:50 UTC. La NASA señaló que el terremoto pudo haber influido en el despertar del volcán, aunque la relación entre ambos fenómenos todavía no está confirmada.
NISAR comenzó a observar el Krasheninnikov el 25 de diciembre de 2025, mientras completaba su fase inicial de comprobaciones. El satélite se encuentra a 747 kilómetros de altura y registró regularmente la zona desde dos sentidos de paso diferentes. Con 17 imágenes obtenidas hasta mediados de agosto de 2026, los científicos reconstruyeron la evolución de la erupción.
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Las imágenes permitieron observar cómo la lava primero se acumuló dentro de una caldera, luego alcanzó un cráter más amplio y finalmente avanzó sobre el terreno con una forma de abanico. El sistema utiliza un radar de apertura sintética (SAR), que envía pulsos de microondas hacia la superficie y puede obtener información incluso cuando las nubes impiden una observación óptica directa.
NISAR cuenta con dos sistemas de radar, de banda L y banda S, que permiten obtener información complementaria sobre la superficie terrestre. En las imágenes utilizadas para seguir al Krasheninnikov se empleó la banda L, mientras que cada píxel de la secuencia representa un área de aproximadamente 10 por 10 metros. La misión permite además realizar observaciones frecuentes de numerosos volcanes activos del planeta.
El seguimiento del volcán representa un avance para la vigilancia de fenómenos naturales desde el espacio. Según el equipo científico de NISAR, la posibilidad de observar regularmente zonas volcánicas puede ayudar a estudiar su evolución y mejorar el conocimiento sobre los riesgos asociados. Sin embargo, las imágenes del Krasheninnikov todavía no permiten determinar qué provocó exactamente el inicio de la erupción ni confirmar si estuvo relacionado con el terremoto de 2025.
Fuente: DW.
Imagen: NASA Scientific Visualization Studio.


