El científico belga Francis Halzen fue reconocido con el Premio Nobel de Física 2026 por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico. El galardón destaca una investigación que permitió detectar partículas provenientes de algunos de los fenómenos más energéticos del universo.
Halzen fue una figura central en el desarrollo de IceCube, un gigantesco observatorio construido bajo el hielo del Polo Sur. El proyecto aprovecha las características del hielo antártico para detectar neutrinos, partículas subatómicas que pueden atravesar grandes cantidades de materia y que son extremadamente difíciles de observar.
IceCube ocupa aproximadamente un kilómetro cúbico de hielo y cuenta con miles de sensores de luz instalados a gran profundidad. Estos instrumentos registran las señales generadas cuando los neutrinos interactúan con el hielo y producen partículas secundarias, permitiendo estudiar fenómenos que no pueden observarse únicamente mediante la luz.
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El trabajo del científico permitió avanzar en la llamada astronomía de neutrinos. Estas partículas pueden recorrer enormes distancias sin ser desviadas por campos magnéticos ni absorbidas fácilmente por la materia, por lo que funcionan como mensajeros cósmicos para investigar regiones y procesos extremadamente violentos del universo.
Halzen nació el 23 de marzo de 1944 en Tienen, Bélgica, y se formó en la Universidad de Lovaina, donde obtuvo una maestría en Física en 1966 y un doctorado en 1969. En 1972 se incorporó a la Universidad de Wisconsin-Madison. En 1987 comenzó a trabajar en el proyecto AMANDA y posteriormente impulsó el desarrollo de IceCube, cuya construcción comenzó en 2005 y que quedó operativo en 2010.
En 2013, IceCube obtuvo evidencia de neutrinos de muy alta energía procedentes de fuera de la Vía Láctea, un resultado que contribuyó a abrir una nueva ventana para estudiar el universo. A lo largo de su carrera, Halzen recibió reconocimientos como el Premio Balzan en 2015, el Premio Bruno Pontecorvo en 2018 y el Yodh Prize en 2019. El Nobel de Física 2026 se suma ahora a esa trayectoria científica vinculada al estudio de los neutrinos y la astrofísica.
Fuente: Ámbito Financiero.


