Las autoridades de Siria anunciaron la detención de Ali Kayali, conocido también como Mihrac Ural, señalado como principal sospechoso de una masacre que dejó casi 250 civiles muertos en 2013. El arresto se concretó el jueves 15 de octubre, durante una operación de seguridad coordinada con las autoridades libanesas, cuando el acusado presuntamente intentaba escapar de las fuerzas gubernamentales.
Según informó la agencia estatal siria SANA, los servicios de inteligencia participaron en la captura del sospechoso. Una fuente de seguridad siria citada por la agencia AFP precisó que el procedimiento se realizó en territorio libanés, como parte de una acción conjunta entre ambos países.
La investigación está vinculada con los asesinatos masivos ocurridos en mayo de 2013 en las localidades de Bayda y Banias, situadas en la provincia costera de Tartús. De acuerdo con Human Rights Watch, al menos 248 personas fueron ejecutadas por fuerzas gubernamentales sirias y sus aliados en esas poblaciones, habitadas mayoritariamente por musulmanes sunitas. La organización de derechos humanos consideró que los hechos estuvieron entre los episodios más graves de ejecuciones masivas registrados durante el conflicto.
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Kayali también está acusado de tener participación en los atentados con coches bomba perpetrados en 2013 en Reyhanli, una localidad del sur de Turquía próxima a la frontera siria. Esos ataques provocaron la muerte de 52 personas y constituyeron uno de los episodios violentos relacionados con las tensiones que atravesaban la región.
Tras conocerse la detención, el ministro de Justicia sirio, Mazhar Alwais, sostuvo que el procedimiento representa una señal contra la impunidad y afirmó que los derechos de las víctimas deben ser defendidos, independientemente del tiempo transcurrido desde los crímenes. El arresto abre una nueva instancia en la búsqueda de responsabilidades por los hechos ocurridos durante los primeros años de la guerra.
El conflicto sirio comenzó en 2011, después de que las protestas prodemocráticas fueran reprimidas violentamente por el Gobierno de Bashar al Assad. La crisis derivó en una guerra prolongada, atravesada por enfrentamientos armados y divisiones sectarias. Las matanzas de Banias y Bayda quedaron entre los episodios que marcaron esa escalada de violencia. El régimen de Assad llegó a su fin en diciembre de 2024, cuando el mandatario fue derrocado, aunque las consecuencias del conflicto y las investigaciones por presuntos crímenes continúan abiertas.
Fuente: DW.
Imagen: ANKA


