El resultado fiscal de mayo preocupa al Gobierno por la fuerte caída de ingresos en la Administración Pública Nacional. Según la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), los recursos cayeron un 17% interanual, en contraste con una baja del 8% en el gasto devengado. El miércoles 18 se conocerán los datos oficiales, pero se anticipa un déficit financiero.
La merma se atribuye principalmente a la caída de la recaudación del Impuesto a las Ganancias, que en 2023 había sido impulsada por la devaluación. También influyó la baja en las retenciones a las exportaciones, por una base comparativa más elevada, y la débil recuperación del consumo, que limita el ingreso por IVA. El Gobierno ya no cuenta además con el aporte del Impuesto PAÍS, lo que agrava la situación.
En mayo se aplicó nuevamente la “motosierra”, reduciendo el gasto devengado un 8%. En contraste con el inicio del año, cuando se registraban aumentos, el ajuste regresó con fuerza. El presupuesto 2025 planteaba una regla: si caen los ingresos, el gasto debe reducirse proporcionalmente. Sin embargo, sin reformas estructurales, los analistas dudan de la sostenibilidad del ajuste.
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En el primer cuatrimestre, el Gobierno logró un superávit primario del 0,6% del PBI. Pero el panorama de 2025 muestra un perfil distinto en la composición del ajuste: según el IERAL, un 54% provino de subsidios energéticos, 37% de menores transferencias a familias, y solo 8% de recortes en personal. Algunas partidas, incluso, ya comenzaron a recuperarse.
Fuente: Ámbito.


