Se conmemoran dos décadas y media desde el hallazgo de las impresionantes momias incaicas en las alturas de Llullaillaco, revelando detalles asombrosos sobre antiguas costumbres y rituales.
En un hito que marcó la historia arqueológica de Argentina, hace 25 años, el 29 de marzo de 1999, se descubrieron las momias de los niños de Llullaillaco, tres pequeños incaicos sacrificados y enterrados a más de 6.000 metros de altura en la cima del volcán homónimo. Este descubrimiento, liderado por Johan Reinhard de la National Geographic Society y Constanza Ceruti de la Universidad Católica de Salta, desveló ante el mundo las prácticas rituales y costumbres ancestrales del imperio inca.
Los niños de Llullaillaco, bautizados como «El niño», «La niña del rayo» y «La doncella», continúan siendo una ventana al pasado, conservados en el Museo de Arqueología de la Alta Montaña (MAAM) en Salta. La investigación reveló detalles intrigantes sobre la vida y el destino de estos pequeños, quienes fueron seleccionados para un ritual de sacrificio como ofrenda a la montaña.
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Las momias, criopreservadas desde el año 2001, se presentan en el museo en la misma postura en que fueron halladas, ofreciendo una visión única de la cultura incaica. La doncella, con restos de pigmento rojo en su rostro y coca en la boca, yace con las piernas cruzadas en posición india, ataviada con un vestido marrón y adornos de hueso y metal. El niño, de rodillas sobre una túnica gris, porta una vincha en la frente y un adorno de plumas blancas. La niña del rayo, con las piernas flexionadas, viste un manto de lana y se acompaña de estatuillas de oro, plata y concha marina, entre otros objetos rituales.
La tecnología de criopreservación empleada en el MAAM garantiza la conservación de estas reliquias precolombinas, permitiendo a los visitantes adentrarse en un viaje en el tiempo cada vez que acceden a la sala de exhibición. Esta conmemoración de 25 años del descubrimiento de los niños de Llullaillaco nos recuerda la riqueza cultural y la importancia de preservar nuestro patrimonio histórico.
Fuente: NA


