El consumo en Argentina continúa bajo presión durante 2026, afectado por una combinación de variables económicas que limitan la capacidad de compra de los hogares. Analistas privados coinciden en que la dinámica está atada principalmente al deterioro del empleo formal, la pérdida del salario real y las dificultades para acceder al crédito.
Según distintos informes, el mercado laboral muestra una contracción del empleo registrado, con una pérdida significativa de puestos en el sector privado. Esta situación impulsa el crecimiento del trabajo informal y autónomo, lo que implica menor estabilidad e ingresos más volátiles para una parte importante de la población.
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En paralelo, los salarios continúan corriendo por detrás de la inflación. Aunque las paritarias registran aumentos mensuales, el poder adquisitivo acumula caídas en lo que va del año, lo que impacta directamente en el nivel de consumo, especialmente en bienes básicos.
A esto se suma la situación de jubilados y sectores vulnerables, cuyos ingresos también muestran un deterioro real. La actualización por inflación no logra compensar la suba de precios, y la falta de refuerzos adicionales profundiza la caída del consumo en estos segmentos.
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Por último, el crédito aparece como otro factor restrictivo. El aumento de la morosidad y las condiciones más exigentes para acceder a financiamiento limitan las compras en cuotas, una herramienta clave para sostener la demanda interna en contextos de ingresos ajustados.
Fuente: Noticias Argentinas.


