Con la emergencia de ninfas a fines del invierno, el organismo recomienda detectar los focos de forma temprana y aplicar controles autorizados, mientras coordina acciones junto a una mesa interinstitucional que reúne a productores, gobiernos provinciales e instituciones científicas.
Con el comienzo de la temporada de nacimientos de la tucura sapo en la Patagonia, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) recomendó intensificar el monitoreo de la plaga para lograr una detección temprana. Los primeros nacimientos se producen hacia fines del invierno y comienzos de la primavera, por lo que el organismo insta a prestar especial atención a los sitios donde se registraron posturas o presencia de tucuras en temporadas anteriores.
Según explicó SENASA, la detección temprana permite realizar un control oportuno durante los primeros estadios de desarrollo del insecto, momento en el que resulta más vulnerable. Para las tareas de control, el organismo remarcó la importancia de utilizar únicamente productos fitosanitarios autorizados.
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La estrategia de prevención se apoya además en el trabajo de la Mesa Interinstitucional para el Manejo de Tucuras en la Patagonia Argentina (MTP), un espacio coordinado por SENASA que reúne a organismos públicos, instituciones científicas, gobiernos provinciales y representantes del sector productivo. A través de este espacio se comparte información sobre la situación de la plaga, se fortalecen las capacidades de monitoreo y se coordinan acciones de intervención temprana.
En ese marco, SENASA y las demás instituciones que integran la Mesa elaboraron la «Guía de recomendaciones para el monitoreo y control de la tucura sapo», un documento que aporta herramientas concretas para la detección, el seguimiento y el manejo preventivo del insecto.
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La tucura sapo (Bufonacris claraziana) es un insecto herbívoro nativo de la Patagonia argentina, presente principalmente en Río Negro, Chubut y Santa Cruz. No posee alas y se desplaza caminando o saltando. Aunque no representa un riesgo para las personas, en altas densidades puede ocasionar daños en pastizales naturales, pasturas y cultivos, afectando los recursos forrajeros para la producción ganadera.
Sus huevos permanecen en el suelo durante los meses fríos y las ninfas comienzan a emerger hacia fines del invierno, dando inicio a un ciclo con una sola generación anual que se extiende durante los meses siguientes. Ante la detección o sospecha de presencia de la plaga, SENASA solicitó dar aviso a través del correo [email protected] o al teléfono 11-5700-5704.


