A un mes de la captura de Ismael «El Mayo» Zambada, la violencia en Sinaloa ha dejado más de 190 muertos, 1.800 empleos perdidos y una ciudad paralizada, según datos de autoridades y empresarios.
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Han pasado cuatro semanas desde la captura de Ismael «El Mayo» Zambada, líder del cártel de Sinaloa, lo que ha desatado una ola de violencia en el estado. Culiacán, la capital, ha sido el escenario de enfrentamientos, bloqueos y una creciente inseguridad que no ha cesado.
De acuerdo con el Consejo Estatal de Seguridad Pública de Sinaloa, el conflicto entre facciones del crimen organizado ha dejado un saldo de más de 190 muertos entre el 9 de septiembre y el 6 de octubre. El coordinador del Consejo, Miguel Calderón, alertó sobre la gravedad de la situación, calificándola de “emergencia social” en una conferencia de prensa.
En la misma conferencia, empresarios reportaron el impacto económico devastador. Laura Guzmán, vicepresidenta de Canirac, detalló que se han perdido 1.883 empleos, con más de 100 negocios cerrados definitivamente y otros 180 temporalmente clausurados. Los sectores más afectados son el comercio, la construcción y los servicios.
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Las peticiones de los empresarios incluyen una declaratoria de emergencia económica y un programa de créditos blandos para pequeñas y medianas empresas. También piden la suspensión de pagos de impuestos como el ISR y descuentos en servicios básicos como la electricidad y el agua.
A pesar de los esfuerzos del Gobierno de Sinaloa, que ha implementado planes emergentes para la recuperación económica, activistas como Óscar Loza Ochoa insisten en la necesidad de un enfoque social para abordar el problema de raíz. La presencia militar y de la Guardia Nacional se ha reforzado, pero Loza subraya que solo con medidas de carácter policial no se resolverá la crisis.
Fuente y foto: CNN Español


