Los smart glasses emergen en 2026 como uno de los desarrollos tecnológicos con mayor potencial disruptivo. Según análisis publicados por MIT Technology Review y Popular Science, estos dispositivos integran inteligencia artificial, realidad aumentada y personalización en tiempo real, proyectando información directamente en el campo visual del usuario sin necesidad de mirar una pantalla.
A diferencia del smartphone tradicional, los anteojos inteligentes despliegan notificaciones, mapas en tiempo real y asistentes de voz superpuestos al entorno físico. Esta convergencia entre lo digital y lo cotidiano redefine la experiencia tecnológica: sensores avanzados registran movimientos oculares, distancia de lectura, postura y condiciones de luz, mientras algoritmos de IA ajustan automáticamente la visualización según los hábitos del usuario.
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Desde el laboratorio francés Laboratoire d’Excellence (LABEX) destacan que la industria óptica avanza también en sustentabilidad. La producción incorpora robótica, vehículos autónomos, sistemas de reciclaje y paneles solares, permitiendo fabricar millones de lentes al año con menor margen de error y menor impacto ambiental.
En el plano sanitario, la innovación apunta a resolver problemas extendidos como la presbicia, que según datos de Organización Mundial de la Salud afecta al 85% de las personas mayores de 40 años. Los nuevos lentes progresivos calculan áreas de enfoque precisas y reducen distorsiones, mientras algunos modelos incorporan asistencia auditiva mediante micrófonos direccionales y altavoces de oído abierto.
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No obstante, la expansión de estos dispositivos abre interrogantes sobre privacidad y regulación. El uso de cámaras, sensores y sistemas de recopilación de datos en espacios públicos plantea desafíos en materia de protección de información personal. Especialistas advierten que el desarrollo de marcos normativos claros y sistemas de cifrado robustos será clave para sostener la confianza social en esta tecnología que podría transformar, e incluso reemplazar parcialmente, el uso cotidiano del celular.
Fuente: Infobae.


