La startup argentina Boolzi fue reconocida por la Legislatura porteña como “Emprendimiento científico-tecnológico del año”. Su propuesta innovadora combina biotecnología e inteligencia artificial para acelerar el descubrimiento de nuevos medicamentos y reducir los costos de producción.
La empresa se formó en 2024, aunque su origen académico se remonta a 15 años atrás, en la Universidad Nacional de La Plata. Fue allí donde los científicos Alan Talevi, Carolina Bellera y Lucas Alberca comenzaron a trabajar en el desarrollo de nuevas moléculas. En 2023, el proyecto tomó impulso con la incorporación de Santiago Sena, filósofo y administrador de empresas, quien aportó la visión comercial.
“El descubrimiento de fármacos es lento y costoso. Solo una de cada 10 mil moléculas investigadas llega a aprobarse”, explicó Sena. “Nuestro algoritmo eleva 40 o 50 veces la probabilidad de éxito. Eso reduce costos y mejora el acceso a medicamentos”.
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Boolzi busca resolver una de las grandes ineficiencias de la industria farmacéutica: la acumulación de compuestos sin uso tras años de inversión fallida. La startup propone reutilizar esas bibliotecas químicas mediante modelos computacionales avanzados que identifican nuevos usos potenciales.
El proyecto se fortaleció a través del fondo público-privado SF-500, en Santa Fe. Desde 2020, el equipo colabora con una farmacéutica internacional a través de convenios entre la UNLP y el sector privado, lo que dio lugar a una estrategia con impacto social y valor económico.
“Queremos que lo que hacemos llegue a la sociedad. Complementar ciencia y negocios fue clave para darle solidez al proyecto”, concluyó Talevi.
Fuente: Ámbito.


