Al menos 13 personas murieron y decenas resultaron heridas tras el terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el suroeste de Japón. Las autoridades mantienen un amplio operativo de búsqueda y rescate, especialmente en la ciudad de Kashima, donde el derrumbe de un centro comercial dejó a más de una treintena de trabajadores desaparecidos.
El portavoz del Gobierno japonés, Minoru Kihara, informó que además de las víctimas fatales hay siete personas gravemente heridas, 29 con lesiones leves y 9.186 evacuados distribuidos en 506 centros de refugio ubicados en cinco prefecturas. Los equipos de emergencia continúan removiendo escombros en las zonas más afectadas.
El sismo se registró a las 16:27 (hora local) en la isla de Kyushu y alcanzó el nivel máximo 7 en la escala japonesa de intensidad sísmica Shindo. Poco después se produjo una fuerte réplica de magnitud 6,1, mientras que la alerta de tsunami emitida inicialmente fue levantada horas más tarde.
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Las imágenes difundidas por los medios locales muestran puentes parcialmente destruidos, edificios colapsados, vagones de tren volcados y severos daños en la infraestructura. La primera ministra Sanae Takaichi aseguró que se registraron «víctimas humanas, derrumbes de edificios, daños en las carreteras e incendios», además de cortes de agua y electricidad, y prometió que los equipos de rescate trabajarán «sin descanso» para asistir a los afectados.
Japón, ubicado sobre el denominado Anillo de Fuego del Pacífico, es uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo. La prefectura de Kumamoto ya había sufrido en 2016 dos terremotos devastadores que dejaron 273 fallecidos, mientras que el país aún recuerda el terremoto y tsunami de 2011 que provocó cerca de 18.500 muertos o desaparecidos y la crisis nuclear de Fukushima.
Fuente: DW.
Imagen: Kazuki Wakasugi/AP Photo/picture alliance.


