La película protagonizada por Milly Alcock cayó un 70% en su segundo fin de semana y apenas acumula 100 millones en todo el mundo. Detrás del desastre hay una guerra creativa entre el director y James Gunn.
Supergirl sigue hundiéndose en taquilla y las cifras ya no dejan margen para el optimismo. Durante su segundo fin de semana en cines, la película protagonizada por Milly Alcock recaudó apenas 19 millones de dólares a nivel mundial, lo que representa una caída del 70% respecto al debut. El acumulado global apenas supera los 100,5 millones, una cifra que ya habría sido decepcionante como resultado del primer fin de semana. Las pérdidas podrían acercarse a los 100 millones de dólares.
La debacle no sorprende si se mira el contexto. La película llega con un 54% de aprobación en Rotten Tomatoes y el público tampoco la acompañó. Pero lo que realmente explica el resultado está detrás de cámaras: una guerra creativa entre el director Craig Gillespie y James Gunn, el responsable creativo de la nueva DC.
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Según publicó The Hollywood Reporter, las diferencias entre Gillespie y Gunn empezaron durante la producción y se profundizaron cuando todos vieron que la película no funcionaba. Un pase de prueba confirmó los problemas y el estudio intervino: contrató al guionista Jeremy Slater para un guión de reescritura y organizó nueve días adicionales de rodaje.
Para el montaje final entraron dos editores: Tatiana S. Riegel, colaboradora habitual de Gillespie, y Fred Raskin, hombre de confianza de Gunn que trabajó para satisfacer la visión del estudio. En un punto intermedio, los pases de prueba mostraron mejoras. Pero en lugar de seguir esa dirección, se tomó la decisión de hacer competir ambas versiones, la del director y la del estudio. El resultado fue que las dos acabaron con peores valoraciones que la versión anterior. Finalmente se eligió el montaje del estudio, que había obtenido una puntuación ligeramente mejor, y esa fue la que llegó a los cines.
Gillespie encontró obstáculos cada vez que quería incorporar cambios, la dinámica interna quedó dañada y la película llegó al estreno en las peores condiciones posibles. No hubo más pases de prueba. Por ahora, el fracaso no parece que vaya a generar cambios internos dentro de DC, aunque todo dependerá de si los próximos proyectos del sello acumulan más golpes como este.
Con información de Espinof


