El clásico de Martin Scorsese cumple medio siglo desde su estreno y mantiene vigente su mirada sobre la violencia, el aislamiento urbano y el fin de una era en el cine estadounidense.
Se cumplen 50 años del estreno de Taxi Driver, la película dirigida por Martin Scorsese que llegó a los cines de Estados Unidos el 27 de enero de 1976 y que, con el tiempo, se convirtió en una obra clave del cine moderno.
Protagonizada por Robert De Niro, la historia sigue a Travis Bickle, un veterano de Vietnam que trabaja como taxista nocturno en una Nueva York marcada por la crisis, la marginalidad y la descomposición social. El film capturó con crudeza el clima urbano y político de los años setenta.
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Lejos de haber sido concebida como un clásico, la película nació como una obra atravesada por su presente y por las obsesiones personales de su director. Sin embargo, escenas icónicas como el monólogo frente al espejo quedaron grabadas en la historia del cine.
Taxi Driver se inscribe en el contexto del Nuevo Hollywood, un período en el que jóvenes realizadores aprovecharon la crisis del sistema de estudios para imponer miradas más personales, sombrías y críticas sobre la sociedad estadounidense.
A medio siglo de su estreno, la película sigue generando debates por su representación de la violencia y la alienación. Su vigencia confirma que supo captar un momento histórico que aún resuena en el cine contemporáneo.
Con información de Ámbito.


