Las médicas pediatras Lorena Garcés (MP 3378) e Ivana Ayala (MP 4546) explicaron en qué consiste el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, cómo se detecta en la infancia y qué opciones de tratamiento existen.
En el marco del Día Mundial del TDAH, que se conmemora cada 13 de julio, las pediatras Lorena Garcés e Ivana Ayala visitaron los estudios de Radio 3 Andina para abordar esta alteración del neurodesarrollo que afecta las áreas del cerebro vinculadas a la planificación, la concentración y la realización de tareas. Ayala explicó que se trata de «un trastorno en el neurodesarrollo de los niños», con la particularidad de que «el 50% de nuestros chicos que tienen TDAH también lo manifiestan en la vida adulta».
Ayala destacó que el TDAH no queda limitado a la etapa pediátrica, ya que buena parte de los chicos que lo presentan continúan manifestándolo en la adultez. También señaló que, gracias a los avances en el diagnóstico temprano, hoy es posible detectar la condición durante la etapa escolar, lo que permite a las personas comprender más tempranamente sus propias características. En ese sentido, explicó que el diagnóstico suele confirmarse a partir de los 6 o 7 años, cuando los chicos ya están escolarizados, aunque los primeros indicios pueden notarse antes, incluso desde los 3 o 4 años.
MIRÁ TAMBIÉN | Esquel: culminó la obra del nuevo módulo de relleno sanitario en la Planta de Residuos
Entre las herramientas disponibles en la consulta pediátrica, Ayala mencionó el PRUNAPE, una prueba de evaluación del desarrollo a través del juego que, según describió «la puede hacer cualquier pediatra» con la capacitación adecuada. La especialista detalló que permite observar distintas áreas, como la motricidad gruesa y fina, el lenguaje y la sociabilización.
Sobre el abordaje del trastorno, las especialistas explicaron que el tratamiento varía según el perfil de cada chico y puede incluir psicoeducación, terapias de rehabilitación, acompañamiento psicopedagógico y, en algunos casos, tratamiento farmacológico. Garcés remarcó la importancia de dejar de lado categorías rígidas de normalidad: «No existe una normalidad (…) No hay algo normal ni algo anormal. Somos todos diferentes y estos niños en particular carecen de herramientas, ya sea para expresar, para manejar una frustración».
Finalmente, ambas coincidieron en que la detección y el acompañamiento tempranos son determinantes para el desarrollo social y emocional de los chicos, ya que las dificultades no abordadas en la infancia pueden profundizarse en la adolescencia y derivar en aislamiento u otras complicaciones.


