La crisis ferroviaria volvió a quedar en evidencia tras el descarrilamiento de una formación del Ferrocarril Sarmiento en el barrio porteño de Liniers. El incidente, ocurrido el martes 11 de noviembre, reavivó las denuncias de los trabajadores sobre la falta de mantenimiento, la escasez de personal y los bajos salarios que atraviesan quienes sostienen día a día el sistema ferroviario.
Desde el gremio La Fraternidad y la Unión Ferroviaria advirtieron que la formación accidentada no presentó errores humanos. El maquinista fue sometido a análisis de alcohol y drogas, que dieron negativo, y se determinó que se trató de una falla técnica vinculada al sistema de cambio de vías recientemente instalado. “Volvió a fallar la seguridad”, afirmaron empleados del Sarmiento.
Las organizaciones sindicales vienen alertando desde hace años sobre el deterioro del servicio. En septiembre, La Fraternidad redujo la velocidad de las formaciones a 30 km/h en jornadas específicas, medida que aclararon no fue un paro sino una acción preventiva por el mal estado de las vías. La Unión Ferroviaria también informó sobre la falta de insumos, herramientas y repuestos homologados, lo que impide cumplir normas de seguridad como la ISO 9001.
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Cristian Duarte, delegado del Sarmiento, explicó que los problemas de infraestructura “existen hace décadas” y que la situación se agravó con los recortes nacionales. El trabajador recordó que la tragedia de Once —ocurrida en 2012— fue advertida por los gremios antes de suceder, y lamentó que, 13 años después, persistan sistemas de señalamiento con tecnología de 1930 que conviven con modernos equipos recién instalados.
Las inconsistencias tecnológicas entre señales inglesas, francesas, japonesas y alemanas colocadas en distintos períodos generan incompatibilidades que elevan el riesgo operativo. En el caso del reciente descarrilamiento, la falla habría ocurrido en una caja del sistema alemán de enclavamiento instalada apenas una semana antes del incidente, lo que obliga a realizar inspecciones en todos los equipos similares.
Rubén “Pollo” Sobrero, dirigente de la Unión Ferroviaria, alertó que la situación también repercute en el factor humano: “Los trabajadores están por debajo de la línea de pobreza y muchos se van por los bajos salarios”. Para los gremios, el deterioro de los trenes es consecuencia directa de la falta de inversión, la pérdida de personal capacitado y una política de ajuste que pone en riesgo la seguridad de miles de pasajeros.
Fuente: Noticias Argentinas.


