La histórica empresa puso fin a sus operaciones de hilados y telas en el NEA y atribuyó la decisión al contexto económico, la apertura de importaciones y la pérdida de competitividad de la industria nacional.
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La crisis de la industria textil argentina sumó un nuevo capítulo con el cierre de las plantas productivas de Emilio Alal en las provincias de Corrientes y Chaco. La compañía, con más de un siglo de trayectoria en el sector, confirmó la desvinculación de 260 operarios y el cese total de sus actividades de fabricación de hilados de algodón y telas, destinadas principalmente a la industria del calzado, accesorios y talabartería.
Desde la firma explicaron que la decisión se tomó en el marco de un “contexto económico y comercial adverso”, marcado por una fuerte caída del consumo, el avance de las importaciones y problemas estructurales que afectan a la competitividad de la industria nacional. En un comunicado, los directivos aseguraron que el escenario actual volvió “inviable” la continuidad de las operaciones, sin perspectivas de mejora en el corto ni en el mediano plazo.
El cierre se produce en un momento crítico para el sector textil. Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad registró en octubre de 2025 una caída interanual del 24%, muy por encima del promedio de la industria manufacturera, que retrocedió 2,9% en el mismo período. Además, la utilización de la capacidad instalada se ubicó en apenas 32,5%, un nivel comparable con los momentos más duros de la pandemia, con un descenso de 4,6 puntos porcentuales respecto de septiembre y de 15,3 puntos frente a octubre de 2024.
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En ese contexto, Emilio Alal cuestionó la apertura “indiscriminada” de importaciones de hilados, telas y prendas de vestir, tanto nuevas como usadas. También advirtió sobre el impacto de la caída del poder adquisitivo, los altos costos financieros, laborales y energéticos, y la elevada carga impositiva, factores que —según la empresa— provocaron una “pérdida significativa de competitividad para la producción nacional”.
El caso de la textil se suma al de otras firmas que en los últimos meses anunciaron cierres o reducciones de personal, profundizando el deterioro del empleo industrial. De acuerdo con cifras sectoriales, desde diciembre de 2023 la actividad textil acumula más de 16.000 puestos de trabajo registrados perdidos en todo el país, reflejando la magnitud de una crisis que golpea con fuerza a las economías regionales y a los polos productivos del interior.
Fuente: Noticias Argentinas
Foto: Vía Libre


