Treinta guanacos provenientes de Santa Cruz fueron trasladados hasta el Parque Nacional El Impenetrable, en Chaco, como parte de un programa de restauración ecológica que busca recuperar la presencia de la especie en ambientes donde desapareció. Los animales viajaron en dos grupos durante aproximadamente 3.000 kilómetros, desde las planicies de Parque Patagonia hasta el norte del país, en una iniciativa destinada a reconstruir el equilibrio natural de esos ecosistemas.
Aunque actualmente se asocia al guanaco principalmente con la Patagonia, su distribución histórica abarcaba una superficie mucho mayor de la Argentina. Según explicó Emanuel Galletto, director de Restauración Terrestre de Fundación Rewilding Argentina, la especie desapareció de Chaco durante el último siglo y su presencia se redujo en distintas regiones. En la actualidad, las poblaciones más numerosas y saludables se concentran en el sur, mientras que en el área chaqueña y zonas cercanas sobreviven grupos muy pequeños.
La elección de Santa Cruz como lugar de origen respondió a estudios sobre la cantidad de animales y la evolución de sus poblaciones. Los equipos realizan censos y monitoreos periódicos para determinar cuántos ejemplares pueden trasladarse sin comprometer la conservación de los grupos originales. También se procura respetar la organización social de la especie mediante el traslado de grupos familiares, con una proporción aproximada del 80% de hembras y el 20% de machos, entre ejemplares adultos y subadultos.
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El operativo incluyó la captura mediante arreo hacia mangas y corrales, antes de subir a los animales a un tráiler especialmente acondicionado para el transporte de fauna silvestre. El recorrido demandó entre 54 y 56 horas, con ventilación, cámaras de vigilancia y paradas para controlar el estado de los ejemplares. Galletto destacó que los guanacos toleraron el traslado sin que se registraran muertes durante el viaje, pese a la distancia y las condiciones del recorrido.
Una vez instalados en Chaco, los animales comenzaron a adaptarse a un ambiente con temperaturas, vegetación y condiciones muy diferentes a las de su lugar de origen. Julieta Mangas, responsable del proyecto guanacos en El Impenetrable, explicó que durante los primeros meses modifican su pelaje en respuesta al nuevo clima. El seguimiento también permitió identificar que incorporaron a su alimentación más de 30 especies vegetales, entre ellas algarroba, molle, ucle y tunilla, recursos característicos del monte chaqueño.
La recuperación del guanaco busca mucho más que restablecer una especie en un territorio donde estuvo presente históricamente. Estos animales contribuyen al funcionamiento de los pastizales al consumir vegetación, reducir la acumulación de material seco y distribuir nutrientes mediante sus heces. Además, forman parte de la cadena alimentaria de grandes depredadores, como el puma y el yaguareté. El objetivo del proyecto es que los ejemplares puedan reproducirse y consolidar una población estable, capaz de mantenerse por sus propios medios en El Impenetrable.


