Este domingo por la mañana se realizó en Trelew el descubrimiento de una placa en la casa del abogado Mario Abel Amaya, como parte de las actividades previstas por el 50º aniversario del “Trelewazo”.
La actividad se realizó en Pecoraro 170, entre avenida Rawson y 9 de Julio con presencia de autoridades locales, militantes de la Unión Cívica Radical (UCR) y familiares de la Masacre de Trelew.

Vale señalar que no hubo autoridades de la UCR a nivel provincial, solo estuvo presente la presidenta del Comité Trelew, Florencia Rossi; y el referente y ex senador Mario Cimadevilla.
Amaya fue vecino del Pueblo de Luis y durante la dictadura fue el defensor de los presos políticos, independientemente de su afiliación política. Él participó de las negociaciones con los fugados de la Unidad 6 en 1972, lo que le costó la vida en octubre 1976, ya con la última dictadura cívico-militar.

Vale recordar que Amaya fue detenido luego de la fuga y antes de la “Masacre de Trelew”, el 18 de agosto de 1972; y fue liberado en 14 de noviembre de ese año.
Precisamente, su liberación fue parte del reclamo de la “Asamblea del Pueblo” o “Trelewazo”, que se dio en octubre luego de los allanamientos y detenciones realizados en Trelew, Rawson, Puerto Madryn y Puerto Pirámides, el “Operativo Vigilante”. La asamblea, se mantuvo precisamente hasta la liberación de Amaya.

Tras aquel golpe de Estado, Amaya fue electo diputado nacional por Chubut, cargo que asumió el 25 de mayo de 1973, pero cesó el 24 de marzo de 1976, con el golpe de Estado. El 17 de agosto del ’76 fue detenido por la dictadura por haber ejercido la defensa de los presos políticos.
El abogado fue trasladado a la Unidad 6 de Rawson, donde recibió una golpiza que afectó irreversiblemente su salud, por lo que se lo trasladó al Hospital Penitenciario Central de la cárcel de Devoto, en la Capital Federal, donde murió el 19 de octubre de 1976 producto de las lesiones y la falta de atención.

El sepelio de Amaya se realizó en el cementerio de Trelew, donde estuvo presente el por entonces dirigente del radicalismo, Raúl Alfonsín; quien remarcó en aquella ocasión que “venimos a despedir a un hombre calumniado”.
Alfonsín había llegado a Trelew a “despedir a un hombre con convicciones democráticas, que luchaba contra cualquier dictadura, en contra de todos los totalitarismos, sin importarle el signo ideológico que pudiera tener”.
“Algún día una calle o un barrio de esta Provincia llevará su nombre. Será ese el día en el que los responsables de su muerte estén presos”, expresó en aquel momento.






