El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a generar polémica al insistir en que el Gobierno federal debería supervisar las elecciones de medio término previstas para noviembre, un proceso que, según la Constitución, corresponde a los estados. Sus declaraciones reavivaron el debate sobre la autonomía electoral y despertaron fuertes críticas tanto de la oposición demócrata como de sectores republicanos moderados.
Durante una conferencia de prensa en la Oficina Oval, Trump afirmó que las elecciones deberían ser “nacionalizadas” y sugirió que los estados actúan como “agentes del gobierno federal” en los comicios. La propuesta implica un cambio profundo en el sistema electoral estadounidense, donde las elecciones son administradas principalmente por autoridades estatales, condales y locales.
Las declaraciones se producen en un contexto político clave: en noviembre se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y la mayoría de las gobernaciones estatales. Históricamente, el partido del presidente suele perder bancas en las elecciones intermedias, y los demócratas necesitan apenas tres distritos para recuperar el control de la Cámara baja.
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Desde el Partido Demócrata advirtieron que el planteo de Trump podría abrir la puerta a intentos de interferencia electoral. Legisladores y defensores de los derechos civiles señalaron que sus comentarios, sumados a recientes acciones del Departamento de Justicia vinculadas a elecciones pasadas, reflejan una estrategia para cuestionar la legitimidad del proceso democrático.
En una reciente entrevista en un podcast, Trump volvió a repetir acusaciones sin pruebas sobre un supuesto fraude en las elecciones de 2020 y habló de “tomar el control” de la votación en al menos 15 lugares, sin precisar cuáles. También reiteró su rechazo al voto por correo y cuestionó la seguridad de las máquinas electorales, afirmaciones que han sido desmentidas reiteradamente por organismos oficiales y tribunales.
Especialistas en ciencia política y analistas electorales alertaron sobre el impacto institucional de este tipo de discursos. Recordaron que planteos similares precedieron a los hechos del 6 de enero de 2021, cuando seguidores del entonces presidente atacaron el Capitolio. De cara a noviembre, el debate sobre el control electoral promete escalar y convertirse en uno de los ejes centrales de la campaña estadounidense.
Fuente: DW.
Imagen: Alessandro Vecchi/dpa/picture alliance.


