Donald Trump inició este miércoles su visita oficial al Reino Unido con una recepción solemne en el castillo de Windsor, encabezada por el rey Carlos III, la reina Camila y los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina. El mandatario estadounidense, acompañado por su esposa Melania, evitó Londres y las masivas manifestaciones en su contra.
La ceremonia militar, sin precedentes en la residencia real, incluyó a unos 1.300 efectivos del Ejército británico. Tras pasar revista a la guardia de honor, Trump y la primera dama depositaron una corona de flores en la tumba de Isabel II, ubicada en la Capilla de San Jorge.
La jornada estuvo marcada por un protocolo de regalos de alto valor simbólico. Los reyes entregaron a Trump la bandera británica que ondeaba sobre el Palacio de Buckingham el día de su investidura en enero, además de obsequios para Melania como un cuenco de plata de Irlanda del Norte y un bolso Anya Hindmarch personalizado.
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Por su parte, la pareja presidencial estadounidense obsequió a los monarcas una réplica de la espada del expresidente Dwight D. Eisenhower, en homenaje a la alianza entre ambas naciones en la Segunda Guerra Mundial. También hicieron llegar a la reina Camila un broche floral de Tiffany, con oro de 18 quilates, diamantes y rubíes.
Mientras tanto, en el centro de Londres miles de personas salieron a las calles bajo la consigna “Stop Trump”. La protesta, custodiada por más de 1.600 agentes, exhibió pancartas con mensajes como “Los migrantes son bienvenidos, Trump no” y “No al racismo, no a Trump”.
El itinerario oficial del mandatario estadounidense evitó la capital británica. Este jueves, en la última jornada de la visita, se trasladará a Chequers, la residencia campestre del primer ministro Keir Starmer, para mantener una reunión bilateral.
Fuente y foto: DW


