Autoridades de Ucrania aseguran que menores secuestrados en territorios ocupados por Rusia están siendo enviados a campos norcoreanos para su “rusificación”, adoctrinamiento militar y prohibición total de su cultura.
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Ucrania denunció que Corea del Norte se convirtió en un nuevo punto de destino para los niños ucranianos secuestrados en territorios ocupados por Rusia desde el inicio de la invasión en 2022. Según el defensor del pueblo para los derechos humanos, Dmytro Lubinets, existen pruebas de que menores extraídos por la fuerza están siendo trasladados a instalaciones norcoreanas donde se los somete a procesos de rusificación, entrenamiento militar y restricción absoluta del idioma ucraniano.
Durante una comparecencia en el Senado de Estados Unidos, Kateryna Rashevska, representante del Centro Regional de Derechos Humanos de Ucrania, informó que ya se han documentado 165 campos de retención en Ucrania, Rusia, Bielorrusia y ahora también en Corea del Norte. Entre los casos más estremecedores figuran Misha (12) y Liza (16), halladas en Songdowon, cerca de la ciudad costera de Wonsan.
Las adolescentes, pertenecientes a familias desplazadas por la guerra, describieron rutinas marcadas por ejercicios militares diarios, entonación de himnos norcoreanos, propaganda ideológica y la prohibición total de hablar ucraniano. Relataron además que se les inculca hostilidad hacia presuntos “militaristas japoneses” y se las vincula con veteranos coreanos del ataque al buque estadounidense Pueblo en 1968, símbolo del nacionalismo comunista de Pyongyang.
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La denuncia llega en un momento crítico. De acuerdo con cifras oficiales de Kiev, 19.500 niños ucranianos han sido secuestrados desde el inicio de la invasión rusa, aunque solo 1.800 lograron regresar con sus familias. La comunidad internacional expresó su preocupación: la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que exige la devolución inmediata de todos los menores deportados ilegalmente desde 2014, con el apoyo de 91 países y el rechazo de doce, entre ellos Rusia, Irán y Bielorrusia.
La estrategia de deportaciones masivas quedó nuevamente en evidencia tras la admisión de Maria Lvova-Belova, comisionada rusa para los Derechos del Niño, quien reconoció la entrada de hasta 700.000 menores ucranianos a Rusia durante la guerra, pese a la ausencia de registros oficiales verificables sobre su paradero final. En 2023, la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra Vladimir Putin y Lvova-Belova por los delitos de deportación ilegal y secuestro.
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A su vez, la creciente colaboración militar entre Moscú y Pyongyang potencia las preocupaciones globales. Según The Kyiv Independent, Corea del Norte envió entre 11.000 y 12.000 soldados para apoyar operaciones rusas en la región de Kursk durante 2024, lo que habría facilitado rutas clandestinas para el traslado de menores sin supervisión internacional.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, reiteró que la restitución de todos los niños secuestrados sigue siendo una condición innegociable para cualquier acuerdo de paz. “Mientras haya un solo niño desaparecido, no habrá pacto posible”, afirmó.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


