La inteligencia ucraniana detuvo a diez personas en la operación Enigma 2.0, desbaratando un escuadrón que ofrecía hasta 100.000 dólares por cada objetivo estratégico.
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La inteligencia de Ucrania anunció este viernes el desmantelamiento de un escuadrón clandestino acusado de planear asesinatos selectivos contra líderes militares, empresarios estratégicos y periodistas de proyección internacional. Según el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), la célula operaba bajo órdenes directas de los servicios secretos de Rusia y estaba coordinada por un ciudadano moldavo reclutado durante su estancia en prisión en territorio ruso.
El grupo ofrecía hasta 100.000 dólares por cada asesinato, con montos variables según la relevancia del objetivo. Entre los blancos figuraban altos mandos de la inteligencia militar ucraniana, miembros de la legión extranjera que combate en Ucrania y periodistas internacionales. La operación, denominada Enigma 2.0, culminó con la detención de diez personas: siete en Ucrania y tres en Moldavia, incluido el organizador principal.
El SBU detalló que los sospechosos utilizaban identidades falsas y métodos encubiertos, simulando ser turistas o mensajeros de servicios de entrega. Registraban la ubicación de sus objetivos mediante fotografías, videos y Google Maps, coordinando los ataques con contactos en Rusia. Los métodos previstos incluían disparos a quemarropa y atentados con coches bomba. Durante el operativo se incautaron armas, municiones, explosivos, teléfonos y equipos informáticos que confirmaron la vinculación con los servicios secretos rusos y las transferencias de fondos a través de monederos electrónicos y tarjetas extranjeras.
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La célula estaba conformada por el líder principal, dos agentes de confianza y varios cómplices reclutados en Ucrania, la Unión Europea y Transnistria. Entre los objetivos más destacados figuraba Andriy Yusov, jefe de comunicaciones estratégicas de la Dirección General de Inteligencia Militar (GUR), quien confirmó a medios locales que estaba en la lista de blancos. Las autoridades ucranianas abrieron causas por preparación de asesinato premeditado y manejo ilegal de armas, y colaboran judicialmente con Moldavia y otros países implicados.
El SBU alertó que, aunque la célula fue neutralizada, la amenaza persiste. La operación contó con respaldo internacional y puso de relieve la dimensión transnacional de las estrategias de desestabilización promovidas por los servicios secretos rusos en el marco del conflicto con Ucrania.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


