Un nuevo ataque con drones atribuido a Ucrania provocó la suspensión de operaciones en una estación petrolera de Chuvasia, sumándose a una serie de ofensivas contra instalaciones energéticas rusas que afectan la capacidad de refinado y abastecimiento del país.
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La estación atacada está situada cerca del río Volga, en la localidad de Konar, a unos 1.200 kilómetros del frente bélico. El gobernador de Chuvasia, Oleg Nikolaev, informó que no hubo víctimas, aunque reconoció “daños menores” que obligaron a detener la actividad en las instalaciones.
Este episodio se enmarca dentro de una campaña sistemática de Ucrania contra infraestructuras petroleras rusas, iniciada hace meses como represalia por los bombardeos de Moscú, con el objetivo de reducir los ingresos del ejército ruso.
El viernes, drones ucranianos impactaron en la refinería Afipsky, ubicada en Krasnodar Krai, una instalación estratégica que procesa 9,1 millones de toneladas de petróleo crudo al año. El ataque provocó un incendio que afectó una unidad de producción y requirió intervención de bomberos.
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Según un informe del cuartel operativo regional, los impactos en refinerías como Afipsky y Krasnodar han reducido la capacidad de procesamiento ruso en más de 1 millón de barriles diarios, lo que representa una caída del 17% desde agosto de 2025 y afecta las exportaciones energéticas de Rusia.
El Ministerio de Defensa ruso indicó que durante la noche interceptó 55 drones ucranianos en distintas regiones, incluyendo tres en Krasnodar Krai, lo que confirma la escalada y capacidad de Ucrania para realizar ataques de largo alcance con vehículos no tripulados.
Estos bombardeos han generado una crisis en el suministro interno: más de 300 estaciones de servicio cerraron en Rusia, se impusieron límites a la compra de combustible y los precios subieron entre un 40% y 50% desde enero, según reportes del medio Kommersant.
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En Crimea y Sebastopol, bajo control ruso, casi la mitad de las estaciones de servicio dejaron de vender gasolina, complicando el abastecimiento de combustible para la logística militar rusa en el sur de Ucrania, donde la situación se vuelve cada vez más estratégica y sensible.
Expertos en energía advierten que los ataques sostenidos podrían prolongar las interrupciones en la producción rusa, alterar el mercado global de hidrocarburos y afectar el curso del conflicto, al comprometer una pieza clave del abastecimiento militar y civil de Moscú.
Fuente y foto: Infobae


