Un tribunal en EE. UU. impide las importaciones de merluza negra chilena de la Antártida, apoyando la conservación marina y las restricciones internacionales en medio de una tensa disputa diplomática.
Un juez federal de Florida ha bloqueado las importaciones de merluza negra chilena desde aguas cercanas a la Antártida, en un fallo que apoya las medidas de conservación impulsadas por Estados Unidos. El tribunal desestimó una demanda de Southern Cross Seafoods, empresa texana que argumentó un perjuicio económico debido a la decisión. Este fallo se da en el contexto de una creciente disputa internacional sobre la pesca en la región antártica.
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La controversia tiene raíces en el rechazo de Rusia, desde 2021, a los límites de captura de vida marina establecidos por la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR). Rusia ha utilizado su poder de veto, bloqueando así la adopción de las recomendaciones científicas sobre la pesca en estas aguas. Este veto ha permitido que países como el Reino Unido establezcan sus propios límites de captura, lo que genera preocupaciones sobre el impacto ambiental de la pesca sin restricciones.
El gobierno estadounidense ha tomado una postura firme en contra de la pesca ilimitada en esta región sensible, argumentando que cualquier país que ignore los acuerdos internacionales pone en peligro el equilibrio ecológico y la supervivencia de los ecosistemas marinos. El juez David Leibowitz apoyó esta postura, advirtiendo que permitir la pesca sin límites socavaría los esfuerzos globales de conservación.
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Aunque el fallo extiende la prohibición a los barcos pesqueros con licencia del Reino Unido, el mercado estadounidense aún puede obtener merluza negra de proveedores autorizados en otros países como Australia y Francia, donde los límites de captura no han sido impugnados.
Grupos ambientalistas han aplaudido el fallo, destacando que la acción judicial fortalece la cooperación internacional en la protección del océano Antártico, uno de los ecosistemas marinos más intactos del planeta. «Permitir que cualquier país eluda los límites acordados amenaza este ecosistema único», afirmó Andrea Kavanagh de Pew Bertarelli Ocean Legacy.
Fuente: AP.
Foto: Joshua Goodman – AP.


