PSR J2322-2650b, un extraño mundo aplastado por la gravedad de una estrella muerta, presenta una forma extrema, una atmósfera inédita y podría ser el remanente de una estrella devorada.
MIRÁ TAMBIÉN | Google activa Santa Tracker y permite seguir a Papá Noel en vivo
La astronomía volvió a sorprender con el estudio de PSR J2322-2650b, un objeto de masa similar a Júpiter que desafía las categorías conocidas de planetas. Observado en detalle por el telescopio espacial James Webb, este mundo destaca por una deformación extrema: su diámetro ecuatorial es un 38 por ciento mayor que el polar, una elongación sin precedentes que le otorga un aspecto comparable al de un limón.
El objeto orbita a apenas un millón de kilómetros de un pulsar, una estrella ultradensa formada tras la explosión de una supernova, y completa una vuelta en solo ocho horas. Esa cercanía genera fuerzas gravitatorias tan intensas que estiran al planeta, canalizando parte de su material hacia la estrella. Según los investigadores, se trata del planeta más deformado cuya forma ha podido confirmarse hasta ahora.
El análisis infrarrojo del James Webb permitió, por primera vez, estudiar la atmósfera de un cuerpo que gira alrededor de un pulsar. Los resultados revelaron una composición extraordinaria: PSR J2322-2650b carece de hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, elementos habituales en los gigantes gaseosos, y está dominado por helio y carbono molecular. Esta química inusual sugiere la presencia de nubes de grafito, partículas similares al hollín y un posible núcleo con diamantes, además de un color rojizo marcado por el polvo de carbono.
MIRÁ TAMBIÉN | El hotel oficial de Papá Noel ya vende noches para 2027
El hallazgo plantea un interrogante central para la ciencia planetaria. Algunos especialistas consideran que PSR J2322-2650b podría no ser un planeta convencional, sino el remanente de una estrella que está siendo lentamente consumida por el pulsar, un fenómeno conocido como sistema “viuda negra”. En ese escenario, el objeto habría perdido casi toda su masa original y estaría atravesando sus últimos momentos antes de desaparecer.
Otros científicos no descartan que se trate de una clase completamente nueva de objeto cósmico, capaz de permanecer estable durante miles de millones de años pese a las condiciones extremas. La detección de mundos similares en el futuro será clave para determinar si PSR J2322-2650b es una rareza efímera o el primer ejemplo de una nueva familia de cuerpos celestes.
Fuente y foto: Infobae


