Imagen:Thomas Trutschel/Photothek/Getty Images
Un metaanálisis publicado en The Lancet advirtió sobre la relación entre el uso excesivo de celulares y otras pantallas y diferentes problemas de salud entre niños, adolescentes y jóvenes. Los investigadores estimaron que cerca del 20% de los casos de depresión podría estar asociado con una exposición recreativa superior a dos horas diarias.
La investigación revisó 121 trabajos previos, que reunieron 2.790 estudios primarios y datos de alrededor de 9 millones de personas de entre 0 y 24 años. El objetivo fue analizar cómo el creciente uso de medios digitales puede relacionarse con la salud física y mental.
Los resultados mostraron una mayor presencia de asociaciones negativas. El 71% de los hallazgos analizados durante la infancia y el 80% durante la adolescencia fueron adversos, con posibles efectos sobre la salud mental, el sueño, el comportamiento, las capacidades cognitivas y las relaciones sociales.
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Uno de los puntos centrales fue el denominado “uso problemático de los medios digitales”, que incluye dificultades para desconectarse y situaciones en las que las pantallas interfieren con otras actividades de la vida cotidiana. Los adolescentes con estos patrones mostraron mayores probabilidades de presentar emociones negativas, problemas de conducta y pensamientos de autolesión.
Además de la depresión, los investigadores estimaron que alrededor del 15% de la incidencia de obesidad entre los jóvenes podría estar asociada con pasar más de dos horas diarias frente a pantallas con fines recreativos.
Sin embargo, los autores remarcaron que los resultados no demuestran que las pantallas causen directamente depresión u obesidad. Gran parte de la evidencia proviene de estudios transversales y autorreportes, mientras que menos del 5% de las investigaciones analizadas se realizaron en países de ingresos medios y bajos.
El trabajo también reconoce que la tecnología puede aportar beneficios cuando su utilización es moderada y orientada, especialmente en el aprendizaje, el desarrollo del lenguaje y la socialización. Los investigadores sostienen que el desafío pasa por comprender mejor cómo, cuánto y para qué utilizan las pantallas los jóvenes, además de analizar el papel de las plataformas y sus diseños en estos comportamientos.
Con información de Wired.


