Juan Sánchez, emprendedor y dueño de Valle del Guardián, compartió su historia de esfuerzo y pasión por la tierra en el Valle 16 de Octubre, durante el programa de Tony Amayo, De ida y Vuelta, en Radio 3, donde la viticultura se abrió camino en la región con un proyecto que apuesta al crecimiento y a la calidad.
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En el pintoresco Valle 16 de Octubre, cerca de Aldea Escolar, un nuevo emprendimiento vitivinícola ha comenzado a dar sus frutos. Valle del Guardián, el proyecto liderado por Juan «Pachi» Sánchez, ya ha realizado su primera vendimia, marcando un hito en la producción de vinos en Trevelin. “Siempre me gustó muchísimo la tierra, lo mamé de mi familia de chico”, cuenta Sánchez, quien decidió llevar adelante este sueño inspirado en su amor por el campo y la naturaleza.
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El camino hacia este logro no fue sencillo. Según relata, “este emprendimiento es un desafío increíble y hermoso. Estás rodeado de profesionales y gente linda. Es un proyecto que, si no le ponés todo el amor del mundo, no lo lográs”. Sánchez reconoce que el proyecto no sería posible sin el trabajo constante y el cuidado de cada planta, comparándolo con criar un hijo: “Tenés que estar todos los días con la planta, es como criar un hijo, muchos porque son muchas plantas”.
Uno de los mayores desafíos de la viticultura en la región es el clima, que requiere un monitoreo constante y la implementación de tecnologías avanzadas. Sánchez explica que para proteger las plantas de las heladas primaverales, utilizan un sistema de antieladas que crea una capa protectora de hielo sobre los brotes. “Es increíble. A partir de la primavera, tenés que estar pendiente de la temperatura y activar el sistema si es necesario”.
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La historia de Pachi es la de un emprendedor perseverante. Después de un primer intento fallido en 2017, donde plantó 1200 cepas de Pinot Noir sin éxito, decidió no rendirse. “Fracasé y me frustré, pero en 2019 volví a intentarlo. Sabía que esto es lo que quiero hacer”, confiesa. Con el apoyo de otros viticultores de la región, como los propietarios de Viñas de Nant y Fall, Sánchez encontró la motivación para seguir adelante y hacer las cosas de manera diferente.
Hoy, con seis hectáreas de terreno y un viñedo que pronto alcanzará las 6000 plantas, Valle del Guardián se consolida como un referente en la viticultura local. “Estoy convencido del proyecto que estoy haciendo y esto no para. Invito a todo aquel que quiera invertir o iniciar un emprendimiento en la zona a que se acerque. Vivimos en un paraíso”.
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Pachi, además de dedicarse al viñedo, sigue ejerciendo su oficio de peluquero, dividiendo su tiempo entre su profesión y su pasión por la tierra. “Trabajo en la peluquería por la mañana y en la tarde me dedico al viñedo. Hay que comprometerse con el proyecto para que funcione”, concluye.


