Carlos Alcaraz volvió a las pistas un mes después de su derrota en la final de Wimbledon y lo hizo con una victoria trabajada en el Masters 1000 de Cincinnati. El español venció al bosnio Damir Dzumhur por 6-1, 2-6 y 6-3, en un duelo que dejó destellos de su talento pero también pasajes de desconexión.
El inicio fue arrollador: sólido desde el fondo y con un tenis sin fisuras, el murciano desbordó a su rival, que apenas encontraba respuestas. Sin embargo, la relajación llegó en el segundo set y se tradujo en errores no forzados, seis dobles faltas y dificultades en la red, una faceta donde habitualmente marca diferencias.
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Pese a esas dudas, Alcaraz regaló dos golpes para el recuerdo. El primero, un «machetazo» hacia abajo casi de espaldas tras defender un globo; el segundo, un bote pronto preciso y agresivo en pleno intercambio. Acciones que arrancaron la ovación del público y recordaron por qué es uno de los jugadores más espectaculares del circuito.
Bringing the HEAT 🔥
360 degrees of filth from @carlosalcaraz #CincyTennis pic.twitter.com/a1F5kON4xd
— Tennis TV (@TennisTV) August 10, 2025
A diferencia de su debut del año pasado en este torneo, cuando perdió ante Monfils y estalló rompiendo la raqueta, esta vez el español mostró control emocional.
Mantuvo la calma incluso cuando el partido se complicó y supo cerrar el triunfo en el set decisivo.
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Ahora, el número uno español buscará afinar su juego y adaptarse a las exigentes condiciones climáticas en Cincinnati, donde el calor extremo será otro rival a batir en el camino hacia el título.
Fuente: La Razón.


