El hallazgo arqueológico revela prácticas ceremoniales exclusivas para las élites y profundiza en el conocimiento científico y espiritual de la sociedad caralina, en el valle de Supe, Perú.
MIRÁ TAMBIÉN | YouTube lanzó su suscripción Premium Lite
Un equipo de arqueólogos de la Zona Arqueológica Caral (ZAC), dirigido por la reconocida investigadora peruana Ruth Shady, anunció el descubrimiento de un altar de fuego ceremonial de aproximadamente 4.000 años de antigüedad. El hallazgo tuvo lugar en el sector “Era de Pando”, una de las zonas más representativas del asentamiento de Caral, ubicado al norte de la actual Lima.
El altar, circular y de siete metros de diámetro, estaba acompañado por un patio rectangular al que se accede desde un edificio piramidal mediante una escalera ceremonial. Según explicaron los investigadores, esta estructura no era de uso común, sino que estaba reservada exclusivamente para rituales sagrados oficiados por autoridades religiosas, políticas y sociales de alto rango.
Durante estas ceremonias privadas, se incineraban ofrendas como fragmentos de cuarzo, cuentas, restos de peces, moluscos y productos agrícolas, lo que revela un profundo simbolismo en el vínculo entre la naturaleza y lo sagrado. Este tipo de altar, afirman los especialistas, es un claro reflejo de la producción de conocimiento científico, tecnológico y espiritual en Caral.
MIRÁ TAMBIÉN | Alertan sobre siete amenazas emergentes clave para la biodiversidad del país
La zona de “Era de Pando”, ubicada a 12,5 kilómetros de la costa del Pacífico y a 200 metros sobre el nivel del mar, se extiende por casi 58 hectáreas y contiene 48 edificaciones, entre ellas pirámides, templos y viviendas. Su evolución de asentamiento menor a centro jerárquico destaca la importancia que tuvo este lugar en la organización social de la civilización caralina.
Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, Caral es considerada la civilización más antigua de América, con más de 5.000 años de historia. Este nuevo descubrimiento no solo aporta más información sobre su estructura ritual y jerarquías sociales, sino que también confirma el alto grado de complejidad de sus prácticas ceremoniales.
Fuente y foto: EFE


