Con el nombre de León XIV, Robert Francis Prevost se convirtió este 8 de mayo en el nuevo papa de la Iglesia Católica, tras la muerte de Francisco el pasado 21 de abril. Su elección marca una transición significativa: de un pontífice argentino a uno estadounidense con profunda conexión con América Latina, donde forjó gran parte de su trayectoria pastoral y misionera.
Prevost nació el 14 de septiembre de 1955 en Chicago, Estados Unidos, en una familia de ascendencia francesa, italiana y española. Se formó como agustino, con una sólida base académica que incluye títulos en Matemáticas, Filosofía, Divinidad y Derecho Canónico. Fue ordenado sacerdote en 1982 en Roma y comenzó su misión en Perú en 1985, país que marcó su identidad espiritual y donde incluso obtuvo la ciudadanía.
Durante su carrera eclesiástica, ocupó cargos clave como obispo de Chiclayo y prefecto del Dicasterio para los Obispos. También fue presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, lo que lo posicionó como un referente entre el Vaticano y la región. Su manejo fluido de seis idiomas lo convierte en un líder con capacidad de diálogo global en un contexto mundial fragmentado.
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Desde el balcón de la Basílica de San Pedro, León XIV saludó con un mensaje centrado en la paz: “La paz esté con todos ustedes”, expresó, en un llamado que atravesó fronteras y creencias. Su tono conciliador y espiritual parece anticipar un papado orientado a la unidad, la justicia y la renovación de la fe en tiempos de incertidumbre.
Fuente: TN.
Foto: EL PAÍS.


