El conocido vecino de Trelew, «Huguito» pudo filmar el momento, publicar algunos videos en sus redes sociales y compartió la maravillosa experiencia con Radio 3, expresando su alegría por la divertida jornada que vivieron. «Siempre se juntan a jugar en el patio de un vecino, son un lindo grupo de vecinitos que disfrutan del fútbol y de la diversión», relató.
La historia comenzó cuando una manguera se rompió en la parte alta del barrio, provocando una pérdida de agua que, con la llegada de la helada, generó una inesperada capa de hielo en la bajada. «Se engrosó aún más la capa de hielo y ya me imaginaba que hoy se iban a hacer la fiesta», comentó «El Huguito».
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Las dos nenas del grupo fueron las primeras en percatarse de la situación y decidieron deslizarse sobre el hielo en busca de diversión. Viendo la alegría de las chicas, los varones se unieron a la aventura y buscaron objetos para deslizarse. «Entré a mi casa y busqué dos cajones de pescados y un pedazo de chapa de ‘fibrofacil’ que sé que se desliza rápido, así que se los pasé y fueron re contentos a lanzarse ahí arriba. Fue una locura como se divirtieron», describió entusiasmado «El Huguito».
Recordando sus propias travesuras de la infancia, «El Huguito» mencionó cómo se deslizaba desde una loma hasta la calle Río Negro con chapones del arenero del Moreira. Para él, esta experiencia fue un hermoso viaje al pasado y una oportunidad de compartir momentos de felicidad y camaradería con sus amigos.
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Aunque todos terminaron empapados y congelados, los momentos vividos en la pista de hielo improvisada valieron la pena. «Lo bueno es que se divirtieron un montón, prácticamente con nada. A los míos los mandé a bañarse rápido con agua caliente, porque llegaron mojados congelados mal, pero nada, la pasaron lindo y a los grandes nos retrotrae a nuestra infancia de una manera muy sana y linda», expresó «El Huguito» con una sonrisa en su rostro.
Esta maravillosa anécdota demuestra cómo la imaginación y la amistad de los niños pueden convertir situaciones inesperadas en experiencias inolvidables. En el Barrio Menfa, una tarde de escarcha se convirtió en un momento mágico, lleno de risas y complicidad entre amigos.


