Investigadores detectaron que personas con síndrome de fatiga crónica presentan una menor eficiencia en el mecanismo que elimina desechos cerebrales. Aunque los resultados son preliminares, podrían contribuir al desarrollo de nuevos tratamientos.
Una investigación realizada por científicos de la Universidad de Griffith, en Australia, encontró una posible relación entre el síndrome de fatiga crónica y el funcionamiento del sistema glinfático, una red encargada de eliminar toxinas y desechos metabólicos del cerebro. Los resultados sugieren que una menor eficiencia de este mecanismo podría estar asociada con algunos de los principales síntomas de la enfermedad.
El estudio, publicado en la revista Frontiers in Neuroscience, comparó a 31 pacientes con síndrome de fatiga crónica con 27 personas sanas mediante una técnica de resonancia magnética de alta resolución. Los investigadores observaron que quienes padecían la enfermedad presentaban un menor índice DTI-ALPS, un indicador que permite estimar la eficacia del sistema glinfático para limpiar el cerebro.
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Además, los análisis mostraron que los pacientes con menor actividad del sistema de limpieza cerebral, especialmente en el hemisferio derecho, tendían a experimentar una peor calidad del sueño y mayores dificultades para concentrarse. Estos hallazgos refuerzan la hipótesis de que la alteración de este mecanismo podría influir en los problemas cognitivos y el cansancio persistente característicos del síndrome.
La directora del Centro Nacional de Neuroinmunología y Enfermedades Emergentes (NCNED), Sonya Marshall-Gradisnik, afirmó: «El estudio reveló que la mala calidad del sueño está asociada con una deficiente eliminación de desechos cerebrales, lo que refuerza la idea de que el sueño desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la salud cerebral».
Los autores aclararon que la investigación presenta limitaciones y que los resultados no demuestran una relación de causa y efecto entre la alteración del sistema glinfático y la fatiga crónica. Sin embargo, consideran que estos hallazgos podrían abrir nuevas líneas de investigación para mejorar el diagnóstico y desarrollar tratamientos personalizados para una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Con información de WIRED.


